Las tribulaciones de Tachidito

Está en chino

Logramos tener comunicación con Tachidito, quien continúa con
su peregrinar en tierras de Mao en estos Juegos Olímpicos, que
concluían este domingo.

Tachidito se encuentra a gusto en China, porque ahí todos aman
a Mao. “¿Quién no ama a Mao?”, se pregunta una y otra vez.

Aunque en China la ha pasado muy bien, Tachidito ha tenido
también sus tribulaciones.

“Acá me he topado con cosas que no esperaba. Por ejemplo, de
tanto caminar por Beijing, en momentos de repente vienen las
ganas de ir al baño. El problema es que casi todos los WC
carecen de tazas como en occidente, y hay que hacer en un hoyo,
de aguilita. ¡Los problemas que han de pasar las señoras! Los
chinos hacen del baño en cuclillas, posición que adoptan lo
mismo para descansar, para platicar, para esperar el autobús,
que para hacer del dos. Lo que hay que tener cuidado es de no
salpicarse”.



-¿Y tú ya te salpicaste?

“De eso, mejor luego te cuento…”.

Tachidito dice que en ocasiones le lloran sus pequeños ojitos, o
le arde la garganta. Seguro es por el smog, ¿es cierto que hay
mucho smog?

“Mira, desde que llegué y ya llevo como un mes, el tono de casi
todos los días es gris. Pocas veces ha brillado un sol
esplendoroso. Entre smog, bruma y lluvia, el tono es gris. Como
cerca de Beijing hay un desierto, hay ocasiones en que la ciudad
queda bajo una tormenta de arena. Mira, es tan turbio el
ambiente, que hasta días después de mi llegada me di cuenta de
que hay montañas muy cerca. No lo sabía ¡porque no se ven!”

-¿Qué nos dices de las sexoservidoras?

“Mira, la verdad, brillan por su ausencia. Yo estuve aquí hace dos
meses en avanzada de trabajo. Estuvimos 30 días, y no vimos ni
una. Lo que sabemos es que el gobierno las quitó, y quién sabe
dónde las puso. Con decirte que en esos días en el hotel en
donde me hospedé había servicio de masajes, ¡pero decente¡,
nada de otra cosa. Ahora que regresé al mismo hotel, hasta ese
servicio está clausurado”.

“Si hay sexoservidoras, la verdad está en chino conseguirlas”.

Para Tachidito no es problema andar en Beijing, porque no se ha
perdido.

“Los chinitos creen que soy un paisano suyo. Y no me pierdo
porque lo primero que tiene que hacer el fuereño es llevar
siempre la tarjeta del hotel. Con mostrarla al taxista él ya sabe a
donde te va a llevar. El Metro tiene sus letreros en mandarin y en
inglés, y por toda la ciudad hay voluntarios dispuestos
amablemente a ayudar al extranjero”.

Dice que no cayó en la trampa de comer escorpiones a las
brasas y vampiros. “Me han invitado varias veces a comer de eso,
pero yo les doy la vuelta. Esa clase de comida es para el
habitante local, y se vende en mercados sobre ruedas. Claro,
también se encuentran en diversos restaurantes, pero prefiero no
entrarle”.

En general la comida en China es barata. En una fonda, y
comiendo hasta estar full, se pagan 50 pesotes mexicanos. Y en
un lugar de gran lujo, con vino tinto francés, la cuenta suele ser
de unos 900 pesos.

LA GENTE

Tachidito está feliz del trato de la gente.

“Yo he caminado mucho en Beijing. Voy en plan de trabajo a
todos lados, voy a los barrios alejados, lo mismo a zonas de lujo
como Polanco, que a las zonas viejas llenas de vecindades. Y en
todos lados he encontrado la simpatía de la gente, con deseos
de ayudar. Son muy curiosos, les gusta ver la cámara, cómo
grabamos, ríen por todo y son amables”.

Tachidito resaltó que no hay restricciones para caminar por
Beijing. No hay zonas vedadas, excepto claro, lugares cerrados
para el público como son las estaciones de seguridad, de policía,
templos, etc.

Eso sí, en español ¡ni máiz!

“La gente adulta y mayor sólo habla chino mandarin. Algunos
niños se llegan a expresar en inglés, pero en español nadie lo
habla. Por eso no me gustaría quedarme a vivir aquí. En el futuro
los niños de ahora van a hablar mandarin e inglés, ¡pero dentro
de 20 años!, mejor me voy”.

Tachidito se dio cuenta de que son los abuelos, los que se
ocupan del único hijo familiar (la ley china permite a los
matrimonios tener solamente un hijo). “Se ve a los abuelos llevar
al hijo de la familia al parque, porque sus padres es un hecho
que están trabajando. Aquí trabajan hombres y mujeres al parejo”.

“Me di cuenta de que la gente de dinero prefiere autos caros, pero
destaca el Audi de color negro. También puedo decir que la
comida local es muy sabrosa, claro, no hablo de vampiros ni de
escorpiones”.

¿Qué has visto en la TV?

“Extraño nuestra tele. Aquí pasan muchos programas musicales,
pero con un tonito que no nos gusta. También pasan telenovelas
hechas aquí y en Corea. Pasan poco de las japonesas, porque
aquí los japoneses no son bien vistos, por las guerras que han
tenido ambos países a lo largo de la historia”.

Así es que en China, ni se le ocurra a alguien decirle que es
japonés.

Tachidito dijo por último que está por regresar a México.

“No sé si voy a regresar yo, o una versión pirata”, resaltó