Miedo y escombros persisten en la zona del epicentro del sismo de 7.1

Han pasado tres días desde que el sismo de 7.1 grados Richter devastara a varias localidades del sur y centro del país. Doña Paula usa hoy sandalias y camina entre los escombros de lo que era el techo de su casa.

Desde afuera de la puerta de su hogar, ubicado en el número 57 de la calle Allende, cerca de la plaza principal de Axochiapa, pueden mirarse pedazos de tejas, tabiques y polines de madera que cubrían el cuarto donde ella, su esposo, hijo y nieta dormían antes del 19 de septiembre.

La pequeña puerta abierta y deteriorada, con los vidrios rotos, deja ver la fuerza que el movimiento telúrico tuvo en esta localidad, la más mencionada en los últimas 72 horas porque aquí fue el epicentro.

“Cuando estábamos en la calle -después de que la tierra empezó a sacudirse y comenzara la angustia- vimos cómo se movía la casa, sentí que se iba a caer todo”, relató la señora de 54 años de edad.

Mientras un señor está en el techo para retirar y apilar las pocas tejas que aún sirven, ella continuó: “Vi cómo se movía la casa y estaba saliendo la polvadera, cayó mucha tierra. Se estaba cayendo todo lo de allá adentro, el techo, y todo lo de aquí afuera”.

Sus pies siguen “polveados” de la tierra que aún circula entre los escombros de este primer cuarto, ubicado justo en la entrada principal, y señaló las camas de madera inservibles. “Así quedó y -menciona- nos da tristeza ver que ya se destruyó, casi, y queremos que nos apoyen”.

En este municipio ha vivido durante los últimos 13 años con su familia y -argumenta- nunca había ocurrido “algo así”. “Se sintió como que retumbaba la tierra y luego empezó a sacudirse muy fuerte y le dije a mi nieta: está temblando”.

Y en cuestión segundos corrió con su nieta hacia la calle, pues a las 13:14 del martes estaban afuera de su cocina, en el patio, y “me asusté (…), pero sí puede salir con mi nieta”.

Pero esta vivienda no fue la única dañada. El presidente municipal de Axochiapan, Edgar Muñoz Sanabria, dijo a Notimex que en este municipio hay entre 250 y 300 viviendas afectadas en algún grado y solo se ha reportado el deceso de una persona muerta hasta el momento.

En el centro de acopio instalado en el Salón Rodriguez, cerca del centro de dicha localidad, indicó que esas cifras son resultado de un primer balance realizado a partir del censo que elaboran las autoridades estatales y federales.

También se reportaron severos daños en la estructura de las iglesias Pedro de Jesús y San Pedro Apóstol, refirió el mandatario municipal, quien señaló que el personal de Protección Civil evalúa ya las condiciones de los inmuebles afectados.

Incertidumbre en las calles

Los habitantes de esta localidad, ubicada en la frontera con Morelos y Puebla, desconocen aún qué va pasar con ellos, sus familias y patrimonio, pues tienen miedo de salir de las casas por el miedo a las posibles réplicas y que no estén en el momento de que los busquen las autoridades para valorar sus viviendas y no sean parte del censo.

“(La ayuda) es poca, pero si quiera nos trajeron algo ahorita, un poco de despensa”, indica angustiada la señora Paula.

Mientras que Lorena Sanabria, de 55 años de edad, tiene su casa en el número 2 de la calle Hidalgo, y aquí se colapsó su recámara, sala, algunas bardas del segundo nivel que a penas comenzada a construir, la fachada y el muro de la iglesia Padre Jesús cayó sobre su bodega y, con ello, se vino abajo el techo y todos todo lo que ahí guardaba.

Dice que aún está en espera de las autoridades para evaluar todos los daños y, por el momento “tenemos que ver por nosotros”, por lo que con ayuda de sus familiares remueve “poco a poco” los pedazos de concreto y fierros retorcidos.

“(Por ahora) estamos afuera, gracias a Dios tenemos un patio muy grande y estamos allá afuera”, menciona al responder a la pregunta dónde se alojan por el momento y, al mismo tiempo, voltea a mirar la fachada devastada de su casa.

Recuerda que el temblor “fue horrible. Se empezó a caer todo, no hubo para donde correr en la calle, pues esto y la iglesia” se derrumbaron.

Mientras hace un recorrido con Notimex al interior de su vivienda, la señora expone que “aquí, en Axochiapan, fue como de nueve (grados) el sismo porque fue horrible y no podíamos ni caminar”.

“En si, no hizo ningún ruido, fue de golpe, era como taca, taca, taca, aunque caminabas y no podías avanzar porque el piso se movía. Yo digo que fueron dos (temblores) juntos”, remarca.

En este municipio, de más de 30 mil habitantes, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), también sufrieron afectaciones las iglesias Pedro Jesús y San Pablo Apóstol y el Hospital General, entre otras inmuebles.

Y aunque los daños son poco perceptibles desde el exterior de las viviendas, solo basta con abrir “un poco” cada puerta para saber cuánto afectó a los habitantes de Axochiapan.

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