Los Miserables en teatro

Desahogarse este 2018 de la ola de corrupción y promesas incumplidas en el País será un poco más fácil para quienes asistan a ver el musical Los Miserables en el Teatro Telcel, a partir del 22 de marzo.

Y es que la obra, sobre el ambiente de pobreza y desesperanza en la Francia de principios del siglo 19, bien podría ser un reflejo de la realidad que se vive actualmente en México.

“Yo pienso que miserables en México siempre han existido. Por eso creo que está bien padre que esta puesta, que es realmente un canto hacia la libertad, coincida con el año electoral en el País.

“Ahorita está esa inquietud de la gente por mejorar su forma de vida y por protestar contra la injusticia y el régimen establecido, que es justo de lo que habla la obra”, puntualizó Jaime Matarredona, coordinador general de la producción.

Para que el montaje se sintiera más fresco se modificó ligeramente el texto original, así como parte de la escenografía y se contó con el apoyo del veterano de Broadway, Corey Agnew, en la dirección escénica.

“Para la adaptación nos basamos en la traducción española y, sobre esa, se hizo la mexicanización. Después, durante los ensayos, hemos ido matizando otras cosillas, algunas palabras y diálogos.

“Esto ha hecho que se sienta una traducción mucho más moderna, más actual y dinámica. El texto en sí mismo está más compacto y llega más directamente al público”, explicó Matarredona.

Para montar en México la versión oficial del 25 aniversario de Los Miserables, la producción de Sir Cameron Mackintosh trasladó el vestuario de todos los personajes desde su antigua sede, Australia.

“Esta obra se reproduce en el mundo exactamente igual, así sea Corea, Dubai o Sao Paulo, y por eso yo no puedo alterar absolutamente nada del vestuario.

“El vestuario nos lo mandan desde Australia y se tiene que adaptar a los nuevos actores, lo que se puede reparar se repara y lo que no, se hace de nuevo, pero ya con sastres mexicanos”, puntualizó Estela Fagoaga, supervisora de vestuario.

Actualmente, el equipo de 20 costureras, sastres y vestuaristas se encuentra trabajando a marchas forzadas en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano, donde toda la compañía ensaya el musical.

“Es toda una coreografía la que se vive tras bambalinas. En una obra musical como esta, el tiempo no lo marcas tú ni los actores, sino el director de orquesta. Sólo tienes ciertos segundos para cambiar de vestuario.

“Las pelucas y el maquillaje son otro rollo, pues implica pegar pestañas, borrar maquillaje… y al mismo tiempo está cambiando la escenografía. Es todo un circo el que se vive atrás de escena”, relató Fagoaga.

Ese mismo trabajo titánico lo viven los actores, como es el caso de Daniel Diges, quien da vida a Jean Valjean por tercera ocasión en su carrera, luego de montar Los Miserables en su natal España y en Brasil.

“Como actor de teatro musical siempre te tienes que cuidar muchísimo, porque eres como un atleta, es como si fueras a jugar un partido o aventarte un maratón al día siguiente.

“Tienes que estar muy bien cuidado, dormir y comer bien. Esa es la clave de un actor de musicales. Yo trato de dormirme diario máximo a las 12 de la noche, hago ejercicio siempre y tomo muchos tecitos”, reveló el histrión.

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