Los Ecocidios en Aguascalientes

Noé García Gómez
En esta época nos dicen que, la solución a todos los males, el remedio para tener un bienestar y el procedimiento para combatir las desigualdades es el crecimiento; señalan y repiten gobernantes. El mero crecimiento será ipso facto el que nos lleve al “edén” humano. Ese crecimiento pasa, por supuesto, por el desarrollo, oferta, consumo y satisfacción de todo lo que crea necesitar el individuo. Nos educamos y educamos a la sociedad en que lo mejor es acumular bienes y por tanto muchas necesidades; con esto, lo que estamos fomentando es la elección del abuso de los recursos. Lo anterior incentiva actividades depredadoras, distorsiona la actividad económica ya que merma la capacidad de recuperación natural; la realidad es que hay recursos escasos y esto nos obliga a elegir la mejor forma de usar nuestros recursos disponibles. El actual modelo económico no sólo es inviable, sino desfavorable y hasta nocivo para la mayoría de la sociedad.
El tema ecológico y ambiental no puede ser un tema de segundo o tercer término, pero tampoco se puede atender sólo con acciones ornamentales y mediáticas para salir en la foto y los medios, con el objeto de que se vea como “que se está haciendo”, o ser parte de los jugosos recursos nacionales e internacionales que otorgan apoyos a estos programas. En Aguascalientes, cada día escuchamos y leemos más las palabras ecología, ambiental, verde, sustentable, todas utilizadas en programas de gobierno.
La bien intencionada actitud de las autoridades en materia ecológica no sólo tendría que cubrir los aspectos superficiales, tiene que tener una visión ambiental en todas sus políticas. El ejemplo reciente y preocupante es la construcción de un centro comercial en los terrenos del balneario Ojocaliente, donde sin una explicación clara por parte de las autoridades federales, estatales y municipales, y después de una larga disputa hoy, donde antes era una recarga natural de nuestros mantos acuíferos, está ocupada por una plancha de concreto y edificios.
El argumento y propuesta de la empresa y autoridades fueron, por un lado, “no podemos detener el desarrollo económico”, y por otro, “la empresa plantará seis mil árboles más para compensar”; mentiras piadosas para tranquilizar a los pocos que se preocuparon, hoy a más de dos años ¿alguien nos puede decir dónde están esos seis mil árboles, quién los cuida y cuidará en los próximos 20 años y cuál es la proyección para que lleguen a la vida adulta como los mezquites que quitaron? No satisfechos con esto, ahora ya se comienza a fraguar la ampliación y para eso talaron cientos de centenarios árboles.
Otros ejemplos son: el incendio en el Cerro del Muerto que la poca vigilancia, la falta de control en el acceso y la poca cultura del cuidado de ambiente generaron un incendio que se extendió por más de 700 hectáreas en más de dos días, la preocupación y reacción de las autoridades fue buena, pero en estos delicados temas no tiene que ser reactiva, sino preventiva.
Otro es el Ecocidio en Real de Asientos, específicamente en el cerro de Altamira, hábitat del águila real (especie en peligro de extinción), y que los trabajos de la minera generan polvo contaminante que llega a los poblados cercanos y la cabecera municipal, pero de este tema profundizaremos en otro artículo.
Ante estos problemas, ¿y la sociedad civil y organizaciones ambientales? Muchos están en las loables tareas de la cultura del reciclaje y la protección de los animales, pero muy alejadas de la protección del medio ambiente.
La realidad de nuestro Aguascalientes es que se destaca por ser una ciudad diseñada para la quema de combustible, un tapón de concreto para la lluvia, la cultura del consumo, todo en pos del desarrollo y “progreso” económico, aderezado con un poco del esnobismo ecológico donde se invita a cuidar un arbolito o reciclar nuestra botella de agua. Pero en lo trascendente, si una voz se alza será acusada de boicoteador y saboteador del desarrollo de nuestra sociedad.
Pero es importante tener presente el proverbio indio que dice “Sólo cuando el último árbol haya sido cortado, el último río haya sido secado, el último animal cazado, el aire contaminado, nos daremos cuenta que el dinero no lo podemos comer, respirar y ni saciará nuestra sed”.
Twitter: @noeg2
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