“El ombligo de Guie’dani” compite en cine con reflexión hacia identidad

Con una reflexión sobre la identidad, el clasismo y el racismo, el mexicano de origen catalán Xavi Sala compite por el Colón de Oro en la 44 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva con su primer largometraje “El ombligo de Guie’dani”.

La película se adentra también en temas como el de la “vergüenza de la lengua” como una parte de la “discriminación” que, en opinión del cineasta, “sufren los pueblos indígenas en México”

Sala es licenciado en Periodismo, guionista, director y productor de cine, su cortometraje “Hiyab” fue nominado a los Premios Goya y sus nueve cortometrajes hasta la fecha han participado en numerosos festivales de todo el mundo, obteniendo más de 80 premios y el reconocimiento internacional.

Con su ópera prima, el catalán avecindado en México hace más de cinco años, explora temas como “las lenguas madres de México y el clasismo y el racismo hacia las comunidades indígenas en este país”.

Esto, a través de la historia de Guie’dani, una niña zapoteca, y su madre en su paso de su pueblo natal a la vida en la Ciudad de México para trabajar en la casa de una familia de clase media acomodada.

Rodada en zapoteco y español, la película está escrita y producida por el propio Sala, e interpretada por Sótera Cruz, Érika López, Majo Alfaroh, Yuriria del Valle, Juan Ríos, Valentina Buzzurro, Jerónimo Kesselman y Mónica del Carmen, entre otros.

El filme, cuyo pase por Huelva supone su estreno europeo, ya pudo verse en el Festival Internacional de Cine de Chicago (Estados Unidos) y en el de Morelia (México).

Para Sala, que equipara la realidad de los pueblos originarios, con un ataque a sus lenguas y a sus costumbres, con lo que pasa en España y la lengua catalana, “El ombligo de Guie’dani” es quizás la primera película del cine mexicano en la que se rebela una indígena.

Afirmó que el papel de la niña buscando más sus raíces y a su comunidad que la vida que le ofrece la madre sirviendo en una casa ajena “ha llevado a muchas jóvenes de México a querer ser Guie’dani”.

A esa situación se le une “el racismo y el clasismo para conformar el cóctel que existe actualmente en el país”, dijo.

Explicó que la madre representa las generaciones de décadas de siglos que todas las comunidades originarias, no solo la zapoteca, han tenido de sumisión a un sistema de discriminación y donde lo aspiracional era la regla dominante.

“Esta es quizás la primera película del cine mexicano en la que una indígena se rebela, que no es nada aspiracional y que al llegar con los blancos, los mestizos de la gran ciudad, actúa de manera diferente”, hizo hincapié.

Resaltó que para él, la reflexión que plantea la película sobre todo es por la lucha identitaria “y con lo que yo tengo una conexión e identificación plena, territorios que tenemos lenguas diferentes al español, por desgracia seguimos siendo discriminados en gran medida”.

Recalcó que hay algo muy importante en la película que es la vergüenza a la lengua propia, “pero si a esa parte identitaria, porque la lengua es muy importante, le unimos el clasismo y el racismo de la sociedad mexicana al día de hoy, tenemos la combinación perfecta para lo que da esta película”.

Insistió en que “me parece que es un parteaguas en el cine mexicano teniendo a una niña indígena que se rebela y que representa a muchas niñas adolescentes y más jóvenes que están viviendo un momento de redescubrimiento del orgullo de su identidad durante tantos siglos negado”.

Confió en que esto inspire a reflexionar por la mejora del país y de otros lugares en los que se puedan dar situaciones parecidas.

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