A una semana del terremoto rescatan dos cuerpos en la colonia Del Valle

Al cumplirse una semana del sismo del 19 de septiembre pasado, personal de la Secretaría de Marina a cargo de las operaciones de rescate en el derrumbe de Escocia número 4, esquina Gabriel Mancera, en la colonia Del Valle, recuperaron esta madrugada los cuerpos de dos mujeres que aún se encontraban en el lugar.

Alrededor de 60 elementos de las secretarías de Marina (Semar) y Defensa Nacional (Sedena), así como de la Policía Federal y bomberos capitalinos mantienen los trabajos de rescate para recuperar el cuerpo de una persona que, según sus familiares, sigue atrapado bajo las losas.

Fuentes de la Marina bajo las órdenes del almirante Aguayo, encargado de las opeaciones en el lugar, confirmaron que mientras los familiares insistan en que hay personas dentro, continuarán las operaciones de rescate a mano, sin meter maquinaria pesada, con excepción de la grúa que es usada para remover las losas que dividían cada piso, con un peso promedio de más de 50 toneladas.

La circulación vehicular sobre el Eje 5 Sur Eugenia y el Eje 2 Poniente Gabriel Mancera sigue cerrada. En este punto ha disminuido drásticamente el número de voluntarios, que han sido sustituidos por los marinos.

En el punto de revisión instalado en la esquina de Gabriel Mancera y Concepción Béistegui permanece habilitada una cocina, que está lista para servir 600 comidas a los elementos de las instituciones que siguen trabajando en el lugar.

El grado de avance en el retiro de escombros en el derrumbe de Escocia 4 se calcula en alrededor de 70 por ciento, pues ya se han levantado la mayoría de los ocho pisos que conformaban el edificio donde todavía se presume que se encuentra atrapado Juan Pablo Irigoyen.

En el verificentro número BJ9030, aledaño al edificio que cayó sobre Gabriel Mancera, se mantiene el centro de operaciones de las instancias de seguridad y rescate que laboran en el lugar. Ahí hay un centro de atención para los familiares de las víctimas,y  un campamento para atención médica y psicológica.

En los alrededores de la zona acordonada, que abarca 10 manzanas, aún están abiertos centros de vacunación, de atención médica y psicológica y comedores comunitarios para atender a quienes están a cargo de las operaciones.

En la calle de Nicolás San Juan, que permanece cerrada, se encuentran varios camiones de la Semar, donde binomios caninos esperan para entrar en acción.

La Armada de México confirma que las operaciones de rescate a mano continuarán hasta hallar a la última persona que los familiares afiman que se encuentra aún atrapada. Extraoficialmente se habla de que han sido recuperados entre 21 y 23 cuerpos en este punto, más tres personas y dos mascotas con vida.

El derrumbe de Escocia y Edimburgo ya fue levantado hasta el nivel de calle, lo mismo que el que ocurrió en la esquina de Eugenia y Ferrol. En esta zona se ubican varios inmuebles con distinto tipo de daños y hay personal del Gobierno de la Ciudad de México que atiende a los vecinos con viviendas afectadas.

Diana, 17 horas bajo los escombros, entre el valor y la esperanza

No tenía hambre, tampoco sed, había oxígeno. “Lo único que quería era salir y esa supervivencia que tenemos los seres humanos nos hace resistir hasta las últimas”.

Así es como Diana Loana Pacheco Ortiz, sobreviviente del edificio colapsado en Álvaro Obregón 286 narró, con una leve sonrisa y una voz pausada, el peor momento de su vida, la vida que llevaba antes del sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre. Estuvo 17 horas atrapada.

Con contusiones y collarín, espera en el hospital de la Cruz Roja Mexicana de Polanco un diagnóstico para conocer el estado de sus riñones, si tiene o no una falla renal, porque le cayeron tres losas encima.

Sigue sin tener hambre, un plato con fruta y gelatina siguen intactos, pero sí ha tomado bastante agua.

A Diana le duele recordar aquella tarde, aunque le duele más no poder ver, todavía, a sus dos grandes amores: sus hijos. Y no duda en sentirse muy afortunada de estar viva.

Ese martes se encontraba trabajando en el edificio de Álvaro Obregón 286, ahora en ruinas. Laboraba en el área de Recursos Humanos.

“El edificio empezó a moverse, intentamos llegar a la salida. No nos dio tiempo, fueron como cinco segundos. No sabría cuánto duró de pie el edificio, yo sólo sentí cuando ya teníamos todo encima”, dijo concentrando la mirada en un punto indefinido, recordando, y luego se apresura a beber agua para refrescar sus labios secos.

La acompañan su esposo y una imagen de bolsillo de la Virgen de Guadalupe. Es creyente y nunca perdió la fe, menos cuando la escucharon los rescatistas y tuvo la esperanza de que los sacarían.

“Estábamos en el cuarto piso, con otras tres personas y se nos vino encima todo, era un edificio de seis pisos que de repente se desplomó y caímos”.

Mensajes de auxilio por teléfono.

“Traía mi celular, enviaba mensajes pero no había señal”. Pero como a las cinco de la mañana le llegó el mensaje a su esposo Juan Jesús García y fue más exacta la ubicación.

Diana, de 30 años de edad, aseguró que fueron momentos difíciles. “Afuera escuchábamos a la gente, ellos no nos escuchaban, seguramente porque eran tres losas”. Fue desesperante porque estábamos ahí.

“Había aire, no sé de dónde pero teníamos oxígeno. Gritábamos, pero no, nadie nos escuchaba, es comprensible; las paredes, todo estaba destruido”.

Confesó que en un principio pensaba que ahí acabaría todo para ella, pero sólo por un momento, porque después estaba segura de que los rescatarían. Sin embargo, el paso del tiempo la hacía dudar de nuevo.

“No nos escuchaban, entonces pensé en mi familia, esperando que estuviera bien, lo demás no importaba, ocurriera lo que ocurriera”, era lo que pasaba por su mente, siempre consciente de lo que estava viviendo.

El lugar donde se encontraban atrapados ella y otros compañeros era en medio de una oficina, cerca a las escaleras de emergencia. Recordó que con las losas caídas se formó un triángulo y ahí se quedaron.

“Nadie salió, en el cuarto piso éramos como 60 personas, hasta donde sé (aquí en la Cruz Roja) está una compañera que se llama Paulina, Angélica, Toño y Martín que era un cerrajero que había ido a arreglar las puertas”.

Hasta el momento no se sabe de más rescatados. “Yo creí que quienes habían alcanzado a pasar a la cocina y llegar a las escaleras habían salido, al parecer no salieron y tengo la esperanza de que estén ahí, que haya gente con vida porque había aire en el lugar, no sé de dónde pero eso fue muy importante”.

A unos días de que saliera de los escombro y que la vida -dijo- le diera una nueva oportunidad, reconoció que es momento de valorar todo lo que tenemos. “A veces pensamos que alguien tiene más o que alguien tiene menos. Sí, volví a nacer” y ese es el mensaje de la vida.

Después de cuatro décadas hospital del IMSS en Puebla será demolido

Los gobiernos estatal y municipal de Puebla buscan el predio que servirá para la construcción de dos nosocomios, en sustitución del Hospital Regional General número 36 San Alejandro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que será demolido, anunció el gobernador José Antonio Gali Fayad.

“El hospital del IMSS ya no sirve, el hospital de San Alejandro está roto completamente y tiene 520 camas. Es el más grande del país, por eso lo platiqué con el presidente (Luis Banck) para que podamos donar un predio muy bien ubicado para darle para arriba a nuestros nosocomios”, destacó.

Durante el Primer Foro Internacional Ser Mujer, indicó que el propósito es que en el predio se puedan construir dos hospitales y cada uno sea de 250 camas y seguir dando la atención no sólo a los poblanos, sino a derechohabientes de otras entidades.

De acuerdo con información de la delegación del IMSS en Puebla, el Hospital Regional General número 36 San Alejandro se fundó en esta capital el 15 de junio de 1976 y es considerado como el hospital más grande en su tipo en toda América Latina.

En el inmueble, ubicado al norte de la ciudad y hasta antes del sismo de magnitud 7.1, se otorgaban servicios integrales a los derechohabientes. Contaba con 415 camas censables y 226 camas no censables.

En el edificio de ocho pisos diariamente se atendía un promedio de tres mil pacientes entre hospitalizados, cirugías, servicio de urgencias, consultas médicas, análisis y laboratorios tanto de Puebla como de Tlaxcala, Oaxaca y Veracruz.

Contaba con cuatro especialidades: ginecología y obstetricia, pediatría, medicina interna y cirugía general.

Subespecialidades como: cirugía maxilofacial, cirugía pediátrica, dermatología, endocrinología, genética, hematología, infectología, nefrología, neumología, oftalmología, otorrinolaringología, psiquiatría, urología, cirugía plástica, traumatología y ortopedia, neonatología, cardiología, y cardiología pediátrica.

Después del sismo del 19 de septiembre los internos fueron evacuados y reciben atención médica en la unidad hospitalaria de La Margarita, así como en nosocomios del gobierno del estado en Puebla y Cholula.

Por su parte, el presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato, en entrevista informó que hasta el momento se tiene un predio ubicado por el Periférico Ecológico pero aún se analiza si éste cumple con todos los requerimientos que demanda el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

San Gregorio Atlapulco, una comunidad que comienza a levantarse

A una semana del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre, en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, aún se respira el polvo de las casas que se destruyeron, pero poco a poco comienza a oler a esperanza.

Tan solo basta con caminar por la avenida Xochimilco-Tulyehualco, en donde los montículos de cascajo, propiedades abandonadas y algunos comercios abiertos, luchan por sobrevivir entre este escenario.

Ahi se pueden leer cartulinas, lonas, mantas y hasta trabajos hechos por los niños, con mensajes de agradecimiento al pueblo de México, a la Marina, al Ejército, a la Policia Federal y brigadistas, por las muestras de solidaridad para la reconstrucción de San Gregorio.

Desde la entrada a Xochimilco, aunque la población intenta recuperarse, la economía se percibe deprimida, los negocios están cerrados aún en su mayoría y el movimiento lo hacen las brigadas de rescate.

Entrar a San Gregorio, una de las comunidades más afectadas por el sismo, es ahora diferente, las cuadrillas de rescate del Ejército que aplican el Plan DN III se ven por todos lados, y la gente camina porque muchos de los caminos están cerrados.

A la hora de la repartición de comida, las filas de pobladores son largas, pero son atendidos rápido, mientras que las cuadrillas de la Policía Federal reparten bolsas de alimento para rescatistas y la población general.

Médicos y jóvenes de servicio social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recorren las calles para atender a la gente, e instalan puestos de revisión corporal y detección de diabetes, así como apoyo psicológico, principalmente.

Los comerciantes del mercado público de San Gregorio sacaron su mercancía a la calle y desde ahí ofrecen sus productos.

Los pobladores saben que ya empezó la reconstrucción, pero reconocen que será lenta, así que muchos se han organizado para la demolición con sus propios picos y palas, y otros buscan fugas de agua y se organizan para su reparación.

El desabasto de agua también preocupa a otros, por lo que muchos de ellos han tenido que recurrir a familiares, quienes llegan desde otros lugares con tinacos llenos de agua en sus vehículos.

A pesar de ello, en el pueblo de San Gregorio a todos se les ve hoy trabajando para la reconstrucción.

Con globos blancos familiares y amigos recuerdan a víctimas del Rébsamen

A una semana del terremoto que enlutó hogares en el sur de la Ciudad de México, algunas familias acudieron al monumento de “La Familia” para depositar flores y arreglos, así como soltar globos blancos, en memoria de los 19 niños y 7 adultos que perdieron la vida en el Colegio Rebsamen.

Las estatuas conformadas por dos niños y sus padres se ubica en el crucero de Acoxpa y Prolongación División del Norte, el cual está cubierto de flores blancas y globos de diferentes colores y formas en memoria de los niños que perdieron la vida a consecuencia del terremoto del 19 de septiembre a las 13:14.

Ahí mismo se encuentran veladoras y solo una de ellas se encuentra prendida. A la hora en que se sintió el movimiento telúrico de magnitud 7.1, tres familias guardaron silencio y un minuto después soltaron los globos que llevaban.

Karen Campos y su mamá Rocío Urbina, dijeron en entrevista que la Ciudad de México no es la misma “la veo triste y se palpa un ambiente triste”.

No es la misma. “Hay un ambiente de tristeza por todos lados, es como si estuviéramos en shock, del cual todavía no salimos”, expusieron.

Indicaron que no hay palabras para decirles algo a los padres que perdieron a sus hijos en el colegio que se cayo el día del temblor. Sin embargo, agregaron, estamos con ellos, “compartimos su dolor y tristeza”.

Alejandro Díaz Infante, acompañado por sus hijos, uno de ellos dejó un arreglo floral de claveles color rosa. “Venimos a brindarles tributo a los niños y maestros caídos durante el temblor que ocurrió hace una semana”.

La señora Ana Villegas, quien también venía acompañada por sus hijos y amiga de uno de las familias que perdió a su hijo cuando se colapsó uno de los edificios del Colegio Rebsamen, traía en su mano varios globos de color blanco.

Luego de soltarlos junto con otras familias que se dieron cita en el Monumento a “La Familia”, externó que es difícil asimilar lo que está ocurriendo en algunos lugares de la Ciudad de México.

Sin embargo, dijo, la vida debe seguir, ya que ante la naturaleza nada podemos hacer. “México está de luto y será por mucho tiempo”, expresó.

Otro padre de familia quien solicitó amablemente que no le grabaran, junto con sus hijos y esposa, llevaba entre sus manos un nicho, soltaron globos en recuerdo de los alumnos.

La obra de Elisa Ponzaneli está cubierta de ofrendas florales de diferentes tamaños así como de algunas coronas que han sido dejadas por vecinos de diferentes colonias del sur de la Ciudad de México.

Al pie de la estatua se encuentran velas, de las cuales solo queda una encendida. En tanto sobre Prolongación División del Norte siguen colocando ofrendas florales sobre el camellón.

Seguro Social detecta ocho hospitales con daño por el sismo

En el censo de impactos en la infraestructura de unidades médicas y guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se detectó que tras el sismo del 19 de septiembre, ocho hospitales tienen daño de algún tipo, y cuatro son inoperables temporalmente.

El director general del IMSS, Mikel Arriola Peñalosa, informó que de los 297 hospitales de segundo y tercer nivel que tiene el instituto a nivel nacional, incluyendo los del Centro Médico Nacional La Raza y Siglo XXI, 98.7 por ciento opera con normalidad.

Respecto a los 1.3 por ciento de los hospitales afectados, el director del IMSS ordenó la reparación inmediata de daños materiales, el plan de normalización de servicios con reubicación de pacientes y acelerar la reconstrucción de las unidades médicas afectadas.

También se informó que a partir de este martes, los peritajes de hospitales que confirman su seguridad, se difunden de manera paulatina en un micrositio en la página del IMSS, para conocimiento y tranquilidad de los trabajadores, de común acuerdo con el sindicato.

A través de un comunicado, detalló que 97.1 por ciento de las camas censables a nivel nacional, 33 mil 70, siguen al servicio de los pacientes, por lo que la atención médica está garantizada, así como las citas y cirugías programadas.

Los nosocomios que requieren menos de tres semanas de reparación sin camas afectadas son: Los Hospitales Generales de Zona (HGZ) 5 Metepec, Puebla; 68 Tulpetlac y HGR 196 Fidel Velázquez, en el Estado de México Oriente, y Gineco 3ª Magdalena Salinas, en el norte de la Ciudad de México.

En tanto, los que requieren más de tres semanas de reparación son: el Hospital General Regional 25 I. Zaragoza en el norte de la Ciudad de México; el de Zona de Medicina Familiar 7 Cuautla, en Morelos; HGZ 32 Villa Coapa, en el sur de la Ciudad de México; HGR 36 San Alejandro, Pueblo.

Arriola Peñalosa anunció que para atender la demanda de servicios de salud de corto plazo, como consecuencia de la emergencia, se puso en marcha el plan de normalización de servicios con reubicación de pacientes, el cual puede consultarse en la página del instituto.

Respecto al servicio de guarderías, informó que de las mil 364 estancias con las que cuenta el IMSS en todo el país, mil 352 (99.1 por ciento) no sufrió daños y opera con normalidad, ocho regresarán a sus actividades en 15 días y sólo cuatro esperan dictamen de daños.

El día del sismo fueron evacuados y entregados a sus padres, sanos y salvos, a los 62 mil 123 mil niños y niñas de las guarderías en las entidades afectadas.

De las donaciones que se recabaron en el centro de acopio instalado en las oficinas centrales del instituto, se han distribuido 116 toneladas de despensas, material de curación, agua, medicinas, herramienta y cobijas, a damnificados y equipos de rescate en la Ciudad de México, Puebla y Morelos.

Reciben poca ayuda pueblos lejanos de Morelos

Han pasado siete días desde el sismo del 19 de septiembre y algunos pueblos lejanos y pobres de Morelos, como Texcala, ubicado a 73 kilómetros de distancia de Cuernavaca, la capital del estado, apenas empezaron a recibir ayuda de la población civil y fundaciones.

“Es la primera vez que nos apoyaron un poco porque como son localidades lejanas, está un poco complicado para llegar aquí, pues gracias, nos están apoyando con algo”, dijo Víctor Alfonso, residente de Texcala.

La localidad de Texcala, la cual tiene menos de mil 500 habitantes, está situada en el Municipio de Yecapixtla, en el estado de Morelos.

Sin embargo, la ayuda a los pequeños poblados de este municipio no ha sido tan rápida y accesible como en otros que también fueron afectados por el sismo, debido a que se ubican en la zona alta del estado, aproximadamente a dos mil metros de altitud.

Apenas el pasado fin de semana empezó a llegar la ayuda con caravanas de víveres colectados y manos para levantar escombros, de ciudadanos que se trasladaron desde la ciudad de México y el Estado de México.

“Les agradecemos, aunque no estoy aquí presente con mi familia, me siento feliz de verlos bien, de que nos hayan apoyados, si se puede, vamos México”, resaltó Laura Patricia Flores, residente de Texcala.

El apoyo ciudadano que llegó el fin de semana se ha hecho de diversas formas: A través de un centro de acopio, en donde voluntarios de otras poblados lo distribuyen a la población; o de mano en mano, para garantizar que la ayuda llegue a quienes lo necesitan.

Edgar Iván Bárcenas Pacheco, voluntario residente de Oaxtepec, Morelos, afirmó que es “totalmente voluntario estamos aquí por corazón y por sacar adelante a este poblado que hasta donde sabemos no había recibido ningún tipo de ayuda”.

Rosalba, residente de Texcala, comentó que “hasta casas de block se partieron, no están totalmente tiradas pero se hicieron grietas”. De hecho, la iglesia está bien afectada, está por caerse”.

En Texcala, el sismo del 19 de septiembre pasado, de 7.1 grados, no dejó grandes zonas de derrumbes, pero se observa un buen número de casas y algunas calles con daños severos y con peligro de colapsar. Es visible la necesidad de apoyo continuo, no sólo por el desastre que dejó el sismo.

Binomios caninos de diversos países laboran en rescates en la Del Valle

A partir de las 14:00 horas comenzaron a trabajar, por intervalos, binomios caninos de México, Canadá, Chile y España, para tratar de ubicar a la última persona que se supone se encuentran entre los escombros del edificio de Escocia número 4 y Gabriel Mancera.

Luego de retirar la última losa que se encontraba sobre los restos de lo que fue la planta baja del edificio, entraron los binomios, confirmaron fuentes de la Secretaría de Marina, institución que se encuentra a cargo de las operaciones de rescate.

Los binomios trabajan en intervalos de 10 minutos, para luego descansar alrededor de 20 minutos y volver a rastrear. Hasta el momento las operaciones no han tenido éxito.

En el retén ubicado en Gabriel Mancera y Eugenia se presentó alrededor de las 14:30 horas un sacerdote marista (no se identificó por nombre), quien dijo haber sido profesor de Juan Pablo Irigoyen, el joven que, a decir de sus familiares, aún se encuentra atrapado entre los escombros.

El sacerdote preguntó a los policías y marinos que controlan el paso en ese punto, por dónde podría pasar para ver a los familiares, quienes le llamaron para contar con asistencia espiritual en este difícil momento.

Mientras tanto, el puesto de vacunación de la Secretaría de Salud del gobierno de la Ciudad de México que estuvo instalado en ese mismo cruce, se retiró un poco antes de las 14:00 horas, luego de haber aplicado este martes un total de 10 dosis de inmunización contra el tétanos.

En la zona, personal de la delegación Benito Juárez ha visitado las casas y departamentos de las calles aledañas al derrumbe (Concepción Béistegui, López Cotilla y Nicolás San Juan), para hacer las revisiones correspondientes y dar información a los vecinos sobre los teléfonos en donde pueden obtener información del gobierno.

Elementos de Marina, Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Policía Federal y Bomberos de la Ciudad de México continúan con la remoción, a pala y a mano, de los escombros en este derrumbe, con la instrucción de intentar a toda costa el rescate de la persona que, según sus familiares, sigue atrapada en este punto.

Al corte de las 15:00 horas, ya sólo quedaban los restos de lo que fue la planta baja del edificio, si bien la zona permanece acordonada, pues el edificio de Gabriel Mancera 741, justo enfrente de donde estuvo el de Escocia 4, presenta gravísimos daños estructurales e incluso fue desalojado, igual que otros del lugar.

Procuraduría investigará edificios colapsados en la Ciudad de México

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México inició carpetas de investigación por cada uno de los 40 edificios colapsados en la capital del país tras el sismo de 7.1 grados ocurrido el 19 de septiembre, incluyendo el Colegio Rébsamen.

En conferencia de prensa el procurador Edmundo Garrido Osorio expuso que las investigaciones serán para saber si en dichos edificios se incurrió en los delitos de “fraude específico y posibles responsabilidades”, los cuales se investigarán “hasta las últimas consecuencias”.

Asimismo se han abierto cuatro mesas para atender a quienes han padecido delitos tras el sismo, a las que también pueden acudir las personas cuyos edificios resultaron con daños y deseen que se investigue.

Dichas mesas están en las fiscalías de Coyoacán, Benito Juárez, Cuauhtémoc así como en la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Delitos Ambientales y Materia de Protección Urbana (Fedapur).

Respecto al Colegio Enrique Rébsamen de la delegación Tlalpan, Garrido Osorio señaló que agentes y peritos arquitectos adscritos a la Procuraduría ya aseguraron el inmueble y realizan las investigaciones derivadas del “hecho fortuito” del 19 de septiembre.

Dicha carpeta de investigación, indicó, es adicional a la que se inició desde febrero pasado por falsificación de documento contra dicho colegio privado.

La investigación contra el Colegio Rébsamen se abrió en la Fedapur a petición del Instituto de Verificación Administrativa (Invea), toda vez que durante una inspección la escuela presentó como parte de la documentación una fotocopia sobre el uso de suelo.

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) tiene que contestar el antecedente que tiene de dicho documento, es decir si es verdadero o falso, por lo que la procuraduría está en espera de la respuesta, explicó el procurador.

Además han solicitado distinta documentación sobre la operación de la escuela, tanto a la Secretaría de Educación Pública (SEP) como a la delegación Tlalpan y se espera que la directora del colegio vuelva a comparecer ante la autoridad por la investigación por presunta falsificación de documento.

El sismo y Las chicas del archivo, recuperando fotos, recuerdos y esperanzas

Las chicas del archivo vestían limpios pantalones y botas en su mayoría, los lentes especiales, guantes de carnaza, cascos y chalecos antireflejantes se los dieron los brigadistas con la consigna de devolverlos. Algunas habían esperado horas en la calle Gabriel Mancera.

Susana se unió a una brigada de feministas; ella no lo es, pero fue el único modo que encontró para ayudar, así que se fajó los pantalones e ingresó por al menos dos filtros a la zona de derrumbe, acompañada por estas mujeres. Al día siguiente ella trabajaba, como todo el mundo, sólo que decidió donar su día de descanso para ayudar a quien lo había perdido todo.

Poco antes de las 14:00 horas llegó al lugar y se unió a la fila; luego, brigadistas pasaron y escribieron su nombre con plumón indeleble, apuntaron también su tipo de sangre y teléfono en el brazo derecho, luego recibió un casco amarillo, un chaleco antireflejante, un par de guantes de carnaza y un cubrebocas. “No te lo quites por nada”, le recomendaron los brigadistas.

Eran poco más de las 15:00 horas y Susana seguía esperando su turno en la esquina de Gabriel Mancera y Eugenia. Estaba decidida a ayudar en lo que pudiera, estaba lista para lo que fuera, pero lo que no sabía entonces es que le tocaría seleccionar las pertenencias de los habitantes del edificio de la calle Escocia, en la colonia Del Valle.

En ese punto no les permitían cargar demás a las mujeres y les asignaban tareas como pasar cubetas vacías, lo que enojó al grupo de feministas. Pero a Susana le tocó colaborar con el archivo.

Todas las asignadas a esa tarea eran mujeres y cada vez que los carretilleros dejaban escombros ella y otras tres corrían a sacar ropa, discos compactos, recibos de luz y teléfono, que llevaban hacia otro punto de la misma calle con la esperanza de que los propietarios llegaran ahí a buscar sus cosas.

A diferencia de las otras, la comisión del archivo se convirtió en un esfuerzo ciudadano por recuperar las pertenencias de quienes vivían en el edificio Escocia, y las brigadistas afirmaban que el Ejército y la policía federal tenían la orden de concentrar diversos objetos y entregarlos a las familias de los afectados, pero ellas no confiaban en que lo harían y formaron una comisión secreta y especial.

Organizaron un pequeño grupo en el que participaban los hombres que cargaban cubetas en las primeras líneas de acción en la calle Escocia, y quienes al ver papeles, pertenencias y documentos gritaban “¡archivo!” y les pasaban velozmente cubetas llenas de cobijas, muñecos de peluche y tareas escolares llenos de tierra.

Susana y las otras mujeres seleccionaban todo velozmente, lo metían en una maleta rescatada del mismo edificio y lo llevaban corriendo a otro punto donde otras brigadistas hacían una selección más puntual, que a su vez llevaban a un centro de acopio en el que estaban ya vecinos de confianza resguardando celosamente las pertenencias.

Siempre la mantuvieron bien hidratada y alimentaba, “come dulces, toma electrolitos orales, los vas a necesitar”, le decían las personas que pasaban ofreciendo comida y bebida a los que estaban cargando cubetas llenas de ladrillos rotos y varillas.

Ella estaba a pocos metros del edificio, a las pocas horas era un ser humano cubierto de tierra, de la cabeza a los pies, y había visto libros escolares, fotografías antiguas, recibos de la luz y tesis. “Ya no veas nada, sólo selecciona y entrega”, le dijo una de sus compañeras, y así lo hizo hasta la noche.

A esas horas los puños de militares, policías y brigadistas se habían levantado como tres veces, cada vez que se creía haber encontrado vida; para entonces ya se dedicaba a seleccionar sin mirar la vida de las personas. Luego se escucharon los gritos: “salgan todos”, y se quedaron en las calles aledañas por al menos media hora.

Al regresar a la línea de acción ya nada era lo mismo. Si en un principio alguien preguntaba “¿están cansados?” recibía por respuesta un contundente “no” de quienes durante horas habían estado cargando escombros. Por la noche ya nadie decía nada, sólo cubrían sus narices y cargaban en silencio, habían sacado a alguien y el olor en la calle daba cuenta de ello.

Poco después Susana salió de ahí, y a diferencia de las feministas dispuestas a cargar sobre sus hombros a toda la ciudad había cargado a escondidas y con miedo los recuerdos de las personas, que para ella pesaban menos pero dolían más.