Eric Clapton y la dolorosa muerte de su hijo

¿Dirías mi nombre si me vieras en el cielo? Esta es la primera estrofa de la canción Tears in heaven (Lágrimas en el cielo), escrita por Eric Clapton en 1993. Lo que poca gente sabe es que la canción está dedicada a su hijo de cuatro años de edad, Conor Clapton, quien murió al caer desde una ventana en el piso 53 de un rascacielos en Manhattan, Nueva York.

Durante sus cuatro años, Conor vivió siempre con Lori, su madre, por lo que las veces que Eric estaba con él lo disfrutaba enormemente: “Pasé mis mejores momentos con él, pero no tenía idea de cómo empezar a ser padre. Era como un niño cuidando a otro niño”, dijo Clapton en una entrevista.

El 20 de marzo de 1991, cuando Clapton se disponía a ir a recoger a Conor para llevarlo al zoológico, recibió una llamada telefónica que cambió su vida: “Era Lori. Estaba histérica, gritando que Conor estaba muerto. Pensé: esto es ridículo. ¿Cómo puede estar muerto? Entonces me dijo que se había caído por la ventana. Estaba desencajada. Le dije: ‘Voy para allá’. Cuando estaba cerca del edificio, vi a la policía y a las ambulancias en la calle y seguí de largo, sin el coraje para entrar.

“Finalmente me metí en el edificio. Tomé el ascensor hasta el departamento, que estaba en el piso 53. Supe lo que había pasado sin necesidad de entrar en el cuarto. El living tenía ventanales del piso al techo. Esa mañana, el portero había estado limpiando las ventanas y las había dejado abiertas. Conor estaba jugando a las escondidas con su niñera, y mientras Lori se distrajo cuando el portero la advirtió sobre el peligro, él entró corriendo al cuarto y siguió de largo por la ventana. Cayó 49 pisos antes de aterrizar sobre el techo del edificio vecino de cuatro pisos.

“Lori no estaba en condiciones de ir a la morgue, así que lo tuve que identificar solo. Recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: ‘éste no es mi hijo’. Luego, partí a verlo otra vez a la funeraria para disculparme por no haber sido un padre mejor”.

Así surgiría este tema musical que, para Eric Clapton, significó un recuerdo-homenaje a su pequeño hijo y su mayor éxito comercial.