La Historia de la tienda El Número 8 en Aguascalientes

La tienda pionera de la comercialización

“El Numero 8”

Un incendio, atentado para unos, casi la acaba

El flamante Museo de Arte Contemporáneo, es más que eso, guarda la historia de otra de las grandes tradiciones de Aguascalientes, la de la legendaria tienda “El Numero 8”.
Fue toda una gran empresa que llego a alcanzar un muy bien ganado prestigio a nivel nacional y que puede ser considerada como la pionera del gran proceso comercializador que vive hoy la Entidad.
Fue también una gran fuente generadora de empleos, forjadora de hombres muy positivos que luego se convirtieron en triunfadores en el mundo de los negocios y también, fue escenario de uno de los incendios más grandes que se hayan registrado en Aguascalientes.
Muchos aseguran que fue un incendio provocado, otros dicen lo contrario, sin embargo hasta en lo trágico “El Numero 8” dejo su huella en la vida de Aguascalientes.
Su tradición data de los primeros años de este siglo y su dueño fue José de Jesús Rabago Ibarra, un personaje nacido en San Juan de los Lagos, Jalisco, el 8 de agosto de 1888.
Talentoso empresario, de los más significativos luego de la II Guerra Mundial y desde luego, el más importante a principios de siglo en Aguascalientes, por encontrados aspectos de su vida, colmada por su sobresaliente personalidad, como de una generosidad propia en su trato.
Fue hijo de Adalberto Rabago y de María Concepción Ibarra Pérez, originarios de San Miguel El Alto, Jalisco.
Su padre, propietario del almacén “El Faro de Los Altos” en la misma población de Los Altos, también fungió como catedrático, habiendo redactado un Tratado de Gramática Castellana.
Descendiente de los Condes de Rabago, que de ellos se encuentran algunos antecedentes, como retratos pintados, entre otros, en el Castillo de Chapultepec en la ciudad de México.
Se sabe que, cuando Adalberto Rabago enviudo de su esposa María Concepción Ibarra, contrajo segundas nupcias con la norteamericana Katerin W. Heiman, y se dice que engendraron al padre del actor Andy Rousell, por lo que, entonces, J. J. Rabago tuvo su medio hermano.
José de Jesús Rabago Ibarra se estableció en Aguascalientes a principios de los años veinte, llegando a ser un trascendente dirigente y promotor de una de las primeras fabricas de ropa hecha de mezclilla y de varias telas de todo el país a principio de la segunda década, como de acreditados almacenes de ropa y novedades.
Concluida la primera década del siglo, J.J. Rabago inaugura un comercio de ropa y novedades, como de telas de calidad en la primera calle de Allende Oriente, frente al original Parián.
Este comercio anunciaba su mercancía con llamativos `maniquíes’ y sugestivas frases publicitarias que hacían alusión a lo realmente barato de sus mercancías, muy diferentes a lo convencional.
Posteriormente adquiere la finca colonial concluida en su sin igual construcción por el arquitecto Chávez Lavita.
Tal finca consta de dos pisos con fachada de cantera, ubicada en la esquina de las calles de Morelos y Primo verdad, contra esquina del mismo Parián. Propiedad que perteneció a Ismael Romo de Vivar, propietario de una de las ferreterías más importante de la ciudad en aquel entonces.
Este comercio abre sus puertas al público, haciéndose famoso a petición de la misma clientela con el nombre de “El Numero 8”.
Ahí se vendía ropa y novedades, entre otras: almohadas, alfombras, calzado, camisas, estambres, hilos, telas, toallas, uniformes, colchones y hasta sillas de montar; por lo que comenzó a cobrar fama atrayendo a vecinos de los Estados de Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y poblaciones circunvecinas, llegando a ser el segundo comercio más importante del país en venta de hilos.
En su segundo piso se instala la primera fábrica de ropa hecha de mezclilla y diversas telas de toda la región.
Fábrica textil que abasteció de uniformes a varias empresas, como sucedió con los Ferrocarriles Nacionales de México; la Fundición de la América Smelting y La Perla, S.A., en sociedad con otras industrias textiles del centro y noreste del país, que también dirigió el visionario J. J. Rabago.
En la finca funciono una de las primeras bombas abastecedoras de gasolina para vehículos de motor en el Estado de Aguascalientes.
Durante la Revolución Mexicana “El Numero 8” y muchos comercios fueron saqueados.
El famoso “Centauro del Norte” entro a la finca comercial de “El Numero 8” montado en su caballo “Prieto Azabache”, (obsequio del hacendado Antonio Cermeño), junto con sus soldadoras que se instalaron en su amplio patio, comenzando a tortear y disponiéndose a descansar.
J. J. Rabago sufrió un infarto en 1933, haciéndose cargo de la tienda su sobrina María Dolores Cermeño Rabago, mejor conocida como “La tía Lolita”.
A cargo de las restantes sucursales del país, estuvieron las hermanas de J. J. Rabago, que prontamente las vendieron por motivos personales.
Se sabe que, allá por los años 40’s, “El Numero 8” ideo por vez primera el afamado concurso del llamado “palo encebado”, en donde se obsequiaban atractivos premios y descuentos en los precios.
Después de fallecido en el año de 1977 Everardo Cermeño Rabago, el único hermano varón y colaborador tenaz de María Dolores, se suscita un gigantesco incendio originado en un área del segundo piso en donde se encontraban grandes bodegas de borra, lana y otros materiales inflamables, por lo que tuvieron que acudir bomberos con sus carros de poblaciones aledañas, resultando herido de muerte uno de ellos y muchas personas intoxicadas.
No faltaron los aguzados rapiñan tés que aprovecharon la situación para introducirse al inmueble.
Al parecer, tal incendio fue provocado y es uno de los más grandes ocurridos en la Entidad.
María Dolores muere en 1989, 56 años después que su tío, el fundador de esta tienda que hoy no ha desaparecido, dejo su gran edificio al Museo de Arte Contemporáneo y ahora se ubica en una finca mucho más pequeña frente a dicho lugar.