La Historia de Salvador Quezada Limón

Monseñor SALVADOR QUEZADA LIMON

Fue el Cuarto Obispo de la Diócesis, la que gobernó de 1951 a 1984, año en que renuncio debido a la edad canoníca establecida por el Derecho Canónico.
La nota característica de su gobierno fue la multitud de obras apostólicas que emprendió y promovió, de manera muy especial el Seminario Diocesano, dotándolo de un magnífico edificio.
El excelentísimo Monseñor Quezada Limón, participo en el Concilio Vaticano II, y en el II Concilio Provincial de Guadalajara.
A el correspondió aplicar en la Diócesis las trascendentales reformas eclesiales del Vaticano II, para lo cual fue conduciendo prudentemente los pasos de la renovación en la Liturgia, en la formación sacerdotal, etc., estableciendo el Consejo Presbiteral.

Impulso gradualmente la piedad popular Mariana, especialmente durante el Quincenario de las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Asunción, cuya imagen corono el mismo con Coronación Pontificia el 15 de agosto de 1983.
Del excelentísimo Monseñor Quezada Limón recibieron el orden presbiteral más de 100 sacerdotes, erigió 17 parroquias y emitió alrededor de 700 cartas circulares.
Fue un hombre que se hizo querer entrañablemente por toda la gente de Aguascalientes y también vivió momentos extremadamente difíciles, tanto por su salud física como por ciertos brotes de divisionismo.
Esto trajo como consecuencia que compartiera el gobierno de la Diócesis durante ciertos periodos, con otros Obispos. Uno de ellos fue con Alfredo Torres Romero, coadjutor de febrero a octubre de 1975 y con Ricardo Guisar Díaz, que fue Obispo Auxiliar de febrero de 1978 a febrero de 1984.
Por encargo de la Santa Sede, el señor obispo Alfredo Torres estuvo encargado de la Administración Apostólica de la Diócesis, esto es, “Sede plena”, de octubre de 1975 a diciembre de 1976.
Monseñor Quezada Limón murió el 20 de noviembre de 1993 a las 9.30 horas en el Hogar del Anciano, lugar que el mismo fundara y su deceso causo una verdadera conmoción llenando de luto a todos los aguascalentenses.
Fue velado en la Catedral Basílica y su misa exequias fue presidida por Monseñor don Rafael Muñoz Núñez, acompañado del Obispo de León, Rafael García González y de un gran número de sacerdotes. Se celebro el 22 de noviembre.
En la parte posterior del altar mayor de la Catedral yacen los restos del inolvidable Don Salvador Quezada Limón, quien proclamo incansablemente el Evangelio de Jesucristo y fomento el amor a la Madre de Dios, tal como reza la inscripción de su l pida bendecida en 1994 por el entonces Obispo de Tijuana, Monseñor Emilio Carlos Berlie Belauzaran.