La Historia del Obispo Ignacio Valdespino Díaz

Monseñor IGNACIO VALDESPINO Y DIAZ
Fue el segundo Obispo de la Diócesis de Aguascalientes de 1913 a 1928 y es indiscutiblemente el que enfrento los momentos más difíciles de la historia, ya que sufrió los terribles efectos de la persecución religiosa en los tiempos de la Cristiada.
Hombre de notables dotes de gobierno, tuvo que afrontar con gran heroísmo la sanguinaria represión y persecución religiosa que desataron algunos revolucionarios y el mismo gobierno.
Fueron, a no dudar, los momentos más difíciles que ha vivido la Iglesia en Aguascalientes y en México, ya que los representantes de la Iglesia fueron considerados como enemigos terribles de los que ostentaban el poder y que veían en ellos un gran peligro que tarde o temprano los podría tumbar del pedestal en el que se encontraban.
Por ese clima de linchamiento que prevaleció en aquel entonces tuvo que pasar la pena de ser desterrado y se refugió de 1914 a 1917 en San Antonio, Texas, desde donde con escritos siguió ejerciendo su misión como Pastor de la Iglesia de Aguascalientes.
Regreso en 1918 y con renovados bríos reorganizo la Diócesis.
Durante su misión pastoral tuvo un notable auge el llamado “Catolicismo Social” y en 1919 regalo a la Catedral la imagen de su santa Patrona que el mismo llamo “Nuestra Señora de Aguascalientes”.
Sin embargo los enemigos de la Iglesia volvieron a atacar con fuerza. Estallo lo que se conoció como la Guerra de la Cristiada y se intensifico la persecución religiosa -1926/1929-, muriendo en el destierro el 12 de mayo de 1928 en la misma ciudad de San Antonio, Texas.
Durante su gobierno emitió 16 cartas pastorales y 79 circulares. Ordeno a 22 sacerdotes diocesanos y 6 Congregaciones Religiosas femeninas se establecieron en la Diócesis.