Gordon Scott, el “Rey de la Selva” de los años 50

De piel morena, cabello rizado oscuro y una gran musculatura, el actor estadunidense Gordon Scott construyó una carrera en la industria cinematográfica en la que pasó de la jungla con el personaje de “Tarzán”, a las túnicas en el cine italiano.

A 92 años de su nacimiento, Scott alcanzó la fama luego de hacer una de las mejores interpretaciones del “Rey de la Selva”, al que han encarnado actores como Johnny Weissmüller, Elmo Lincoln, Larry ”Buster” Crabbe y Laxe Baker, este último a quien sustituyó Scott.

Gordon Merril Werskul, su nombre real, nació el 3 de agosto de 1927 en Portland, Oregón, donde transcurrió su infancia; estudió solo un semestre en la universidad antes de ingresar al Ejército en 1944, donde sirvió como instructor y policía militar.

A su regreso a la vida civil, trabajó como bombero, vendedor de maquinaria agrícola, “cowboy” en el rancho de sus hermanos y guardia municipal, entre otras ocupaciones.

De socorrista a hombre de la jungla

Scott trabajaba como socorrista en un hotel de Las Vegas cuando el productor cinematográfico Sol Lesser consideró que podía interpretar al “hombre mono”, por su estatura de 1.90 metros y su cuerpo atlético.

Tras conseguir el papel en las audiciones que se realizaron, Scott firmó en 1953 un contrato de siete años para dar vida al personaje de Edgar Rice Burroughs, tiempo en el que filmó cinco películas.

A la par de su exitoso debut en la pantalla grande con Tarzán y la selva escondida (1955), de Harold D. Schuster, encontró el amor, pues se enamoró y se casó con su compañera de reparto Vera Miles, la musa de Alfred Hitchcock; el matrimonio solo duró hasta 1959.

Posteriormente rodó Tarzán y el safari perdido (1957), película dirigida por H. Bruce Humberstone y coprotagonizada por Yolanda Donlan; Tarzán lucha por su vida (1958), con Eve Brent como “Jane”; La gran aventura de Tarzán (1959), de John Guillermin; y Tarzán el justiciero (1960), dirigida por Robert Day.

En esa época grabó varios episodios para una serie de televisión que nunca se emitió; las imágenes se retomaron posteriormente en el filme Tarzán y Los cazadores (1958).

Un clásico de la antigua Italia

Aunque su papel más recordado es como “Tarzán”, al que retrató como un hombre inteligente y amable, Gordon Scott también interpretó papeles en películas de western y de gladiadores.

En 1960 se mudó a Italia, donde hizo películas en las que dio vida a “Hércules”, “Maciste”, “Goliat” y otros personajes de la antigüedad clásica en la que también hizo gala de su descomunal musculatura.

Entre los filmes que realizó en ese tiempo destacan En la Corte del Gran Khan (1961), de Riccardo Freda; Rómulo y Remo (1961), de Sergio Corbucci; Una Reina para El César-Cleopatra (1962), de Petro Pierotti; Héroe sin patria (1964), de Giorgio Ferroni, entre otras.

A finales de los años 60 decidió retirarse; su última película, de las poco más de 20 en las que participó, fue Secretísimo (1967), un thriller coprotagonizado por la polaca Magda Konopka.

Tras cerrar su ciclo en el cine europeo, Scott solo apareció esporádicamente en documentales y en convenciones de fans. Murió un 30 de abril de 2007 en Baltimore, Maryland (Estados Unidos) a los 80 años de edad, tras una operación de corazón; sus restos permanecen en el cementerio Kensico, de Valhalla, Nueva York.