Estado de Nueva York registra récord diario de 630 muertos por coronavirus

El coronavirus mató a 630 personas las últimas 24 horas en el estado de Nueva York, dijo el gobernador Andrew Cuomo el sábado, en la jornada más sombría hasta el momento en la zona de Estados Unidos más afectada por la pandemia.

El virus respiratorio ha causado el fallecimiento de 3.565 personas en el estado. La situación es particularmente preocupante en Long Island, al este de la ciudad de Nueva York, donde el número de casos “es como un incendio” que se propaga, sostuvo Cuomo en una conferencia de prensa.

Expertos en salud calculan que Nueva York, que alberga desde el bullicioso Manhattan a granjas montañosas que se extienden hasta la frontera con Canadá, podría estar a una semana del peor nivel de la crisis sanitaria que ha matado a unas 60.000 personas en todo el mundo.

“Todavía no estamos en la cúspide, nos estamos acercando… Nuestra lectura de las proyecciones es que lo estaremos en un rango de siete días”, dijo Cuomo. “Solo han pasado 30 días desde nuestro primer caso (…) Se siente como toda una vida”.

Estados Unidos tiene el mayor número de casos registrados de COVID-19, la enfermedad similar a la gripe causada por el coronavirus. Más de 300.000 personas han dado positivo en el país y cerca de 8.100 murieron, según el recuento de Reuters.

La Casa Blanca ha pronosticado que entre 100.000 y 240.000 estadounidenses podrían morir por la pandemia, incluso si se acatan órdenes radicales como la cuarentena.

Solo la ciudad de Nueva York representa más de una cuarta parte de las muertes por coronavirus de Estados Unidos, según la Universidad Johns Hopkins. Los hospitales y las morgues de la megaurbe luchan por atender a los enfermos y enterrar a los muertos.

Los crematorios han extendido sus horarios de atención e incineran cuerpos durante la noche. Los cadáveres se amontonan tan rápidamente que funcionarios locales buscan sitios temporales para enterrar a los muertos en otras partes del estado.

Cuomo anunció que el gobierno chino donó 1.000 ventiladores que llegarían el sábado al aeropuerto JFK.

“Este es un gran problema y marcará un cambio significativo en nosotros”, dijo el gobernador.

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