ECOTURISMO RESPONSABLE AYUDARÍA A LA SUSTENTABILIDAD DE ÁREAS PROTEGIDAS: INVESTIGADOR DE LA UAA

El dr. Joaquín Sosa Ramírez encabeza una investigación en torno a los procesos de recuperación de ecosistemas forestales en la Sierra Fría.
• Existe la posibilidad de que las actividades de bajo impacto, como el senderismo y el ecoturismo, promuevan la conservación de estas zonas.

En los últimos años, la reforestación pasiva en la zona natural protegida de la Sierra Fierra Fría ha permitido consolidar una estabilidad suficiente, sobre todo después de las etapas de alta explotación de recursos que ocurrieron en las décadas de los 50 y 60. Este fenómeno es estudiado con especial interés por parte de académicos e investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Uno de los esfuerzos más importantes en este sentido lo encabeza el dr. Joaquín Sosa Ramírez, docente adscrito al Centro de Ciencias Agropecuarias (CCA) de la UAA, quien dirige la investigación titulada Recuperación natural de ecosistemas forestales en el área natural protegida Sierra Fría. En ella, destaca que el área de bosque tropical y templado de casi 106 mil hectáreas de extensión ha cumplido con una sucesión de procesos que, gracias también a la presencia de mamíferos como el zorro, el coyote o el puma, ha restablecido una gran cantidad de plantas arbustivas.

Es importante destacar que el ser humano puede acelerar el periodo en el que los bosques logran restaurar su vegetación; sin embargo, el investigador del CCA precisó que las acciones de esta índole deben estar bajo la asesoría y seguimiento de especialistas en la flora y la fauna de la zona en cuestión, de lo contrario se corre el riesgo de provocar desequilibrios perjudiciales como resultado de insertar especies ajenas en la región. Especies como la manzanita o el táscata, indicó, son ideales para ser colocadas en entornos como la Sierra Fría.

El dr. Sosa Ramírez enfatizó que los disturbios artificiales, es decir, aquellos causados por la presencia humana, son los que han provocado los momentos más endebles en la zona. Actualmente, señaló, el cambio de perspectiva en torno al consumo de ciertos productos ha impactado positivamente en la recuperación de flora y fauna de la Sierra Fría; por ejemplo, en décadas pasadas la alta demanda de productos como el carbón y la leña, cuya extracción tenía lugar en esta zona natural, impedía la regeneración de especies vegetales y animales. Aunado a lo anterior, continuó el investigador, el hecho de que ahora el 70% del territorio sea propiedad privada ha favorecido también la conservación de la Sierra Fría.

Por otro lado, el dr. Joaquín Sosa Ramírez destacó el importante papel que tiene la existencia de espacios naturales públicos para crear y fomentar la cultura de protección, conservación y preservación de dichas áreas. Asimismo, resaltó la importancia de impulsar actividades al aire libre y de poco impacto para la flora y fauna, como lo es el senderismo, en virtud de que pueden ser factores clave para construir una perspectiva más integral de las implicaciones que supone la actividad humana e incidir de manera favorable en la recuperación de las áreas naturales a nivel general. Este impulso, enfatizó, debe centrarse de forma especial en las generaciones jóvenes, con la finalidad de arraigar la cultura de la conservación desde edades tempranas.

De igual modo, el catedrático hizo referencia al papel clave que puede jugar el ecoturismo, en beneficio no únicamente de las regiones naturales, sino también de sus pobladores, quienes se verían favorecidos de las actividades comerciales que de ellas emanen.

Finalmente, el doctor Joaquín Sosa Ramírez hizo un llamado a evitar actividades de alto impacto para los ecosistemas, como podrían ser los paseos en cuatrimoto o la cacería, pues su influencia crea desequilibrios que impiden el progreso general de especies animales y vegetales de la Sierra Fría.

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