MAQUILAS: LAS VÍCTIMAS DE LA PRODUCCIÓN

El 7 de abril de 2020 hacía una semana que había entrado en vigor la orden del Gobierno federal sobre el cese de actividades no esenciales y tres desde que en Ciudad Juárez se había confirmado el primer caso por Covid-19, pero Gregoria Contreras González, una mujer de 56 años que llevaba varios días con tos, acudió a las maquiladoras de Electrolux, la multinacional sueca de electrodomésticos donde era soldadora, porque ahí continuaba la vieja normalidad: casi 5,000 empleados trabajando sin mascarillas ni gel antibacterial.

Aquel día 125 obreros, indignados por estas condiciones, pararon la producción y se manifestaron en la mayor de las cuatro plantas de un complejo industrial del tamaño de más de 200 campos de futbol, situado en el suroriente de Juárez, donde la mancha urbana va despareciendo en favor del desierto de la frontera del estado de Chihuahua con Estados Unidos.

“Ha sido una actitud muy irresponsable por parte de Electrolux y hasta criminal en un momento dado, porque ellos sabían que había personas contagiadas y estuvieron ocultando todo lo que estaba pasando”, dice meses después bajo condición de anonimato uno de los obreros que protestaron aquel día y que fue despedido. “(Los compañeros) entraban y salían del consultorio uno tras otro, era mucha la gente que estaba yendo a trabajar enferma, con síntomas de fiebre, de gripa o de Covid”.