LOS HUERTOS URBANOS EN AGUASCALIENTES

Para combatir el aumento de la pobreza urbana ocasionada por la falta de empleo y potenciada por la crisis sanitaria del COVID-19, es necesario diseñar alternativas que impacten de manera positiva a las condiciones de vida y bienestar de la población. La implementación de huertos urbanos en los municipios representa una alternativa que lograría mitigar los efectos causados por la pérdida de empleo de la población, además de incrementar los niveles de seguridad alimentaria.

Ante la disminución de empleos generada por las externalidades negativas y la contingencia sanitaria del COVID-19, existe una crisis inducida de oferta y demanda en la economía mexicana y a nivel mundial. A su vez, la reducción de la actividad económica también ha ocasionado que empresas y negocios cerraran, dándose con ello una reducción de empleos a nivel nacional, estatal y municipal.

Los registros oficiales que maneja el Instituto Mexicano del Seguro Social confirman que el mercado laboral hidrocálido presentó un descalabro importante con la pérdida de más de 12,700 empleos permanentes, en los primeros meses de la pandemia del Covid-19; la cifras cifra que fueron duplicándose por los puestos que se dejaron de crear y los que se perdieron en la informalidad que también paró actividades. A la fecha, se han recuperado los empleos, sin embargo, ha sido de manera lenta. Al perderse los empleos se limita a las familias al acceso a una fuente de ingreso, ocasionándose una disminución de la capacidad de compra y limitando el acceso a diferentes servicios, inclusive productos de la canasta básica, impactando en bienestar de la población.

Sin duda, los momentos de crisis o de desaceleración de la economía ofrecen oportunidades para detener las prácticas destructivas, controlar el uso de la energía, procurar nuevas fuentes de energía, comenzar a crear trabajos verdes, y para concentrarse en desarrollar caminos sostenibles para el crecimiento y enfoques novedosos para la restructuración de los ecosistemas, como lo son los huertos urbanos. En definitiva, el construir alternativas sociales de producción para mitigar los efectos negativos de la actividad económica, mejorará las condiciones de vida de las personas a través de la colaboración solidaria, ya que, esto significa trabajo y consumo compartidos, cuyo vínculo recíproco entre las personas viene, primero, de un sentido moral de corresponsabilidad, por el bienvivir de todos y de cada uno en particular.

Es una realidad que los huertos urbanos por si solos no combaten a la pobreza, se requiere institucionalizarlo, que los municipios tomen las riendas en la implementación de una política pública dirigida que permita la promoción de espacios físicos dentro de los centros de población dedicados al establecimiento de huertos urbanos a fin de impulsar la transición hacia el desarrollo sustentable de las comunidades.

Con lo anterior, se prospecta que la construcción de redes de economía social y solidaria fomentará nuevas formas de producción, consumo y distribución de los bienes producidos en los huertos urbanos que garanticen una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades de la población en condiciones de pobreza urbana en los diversos municipios del Estado de Aguascalientes.

De ahí que resulte fundamental establecer un sistema institucional para legitimar en la sociedad la importancia del establecimiento de huertos urbanos, promoviendo la implementación de foros de comunicación, deliberación y acción articulada entre los diferentes actores sociales-populares que busquen crear las mejores formas de organización para la implementación de los huertos urbanos, lo que crearía un sistema abierto que se autoreproduzca.

Lo anterior resulta relevante ya que la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ha dejado en claro que el camino para avanzar hacia la erradicación del hambre en el mundo es pasar de una agricultura industrial a un modelo basado en el desarrollo rural y en el protagonismo de la agricultura ecológica y local.
En definitiva, los beneficios y las ventajas de un huerto urbano son múltiples y variados, pues fomenta hábitos alimenticios más saludables y mejora la salud, produce una satisfacción por consumir cultivos propios, se ahorra dinero, se fomenta la cultura del desarrollo rural, se fomenta la cultura del cuidado de la naturaleza, se aumentan las zonas verdes, se reducen las huellas de carbono al evitar movimiento para adquirir productos, entre otras. Evidentemente, con la implementación de huertos urbanos se contribuye en la mejora del entorno, impulsa la transición hacia el desarrollo sustentable del Municipio y promueve entre los miembros de la comunidad el sentido de pertenencia y solidaridad entre ellos, contribuyendo con ello al fortalecimiento del tejido social, que sin duda, está muy fragmentado.