Mi nombre es Rosa Isela Ortiz Martínez, soy mamá de una chica de El Cebetis, que desgraciadamente perdió su vida en un accidente automovilístico que hasta el día de hoy a mí no me tiene muy convencida. Al filo de la medianoche del viernes 2 de julio del 2021, un grupo de policías tocó a la puerta de la casa de Rosa Ortiz.
Su hija está muerta. Vaya a Lagos de Moreno a recogerla. Fue la noticia.
Guadalupe Leal Ortiz, una joven de 19 años, recién egresada de El Cebetis en Aguascalientes, habría fallecido en un supuesto accidente automovilístico en la carretera Lagos de Moreno-San Luis Potosí, donde viajaba a bordo de un vehículo junto a su exprofesor de 48 años. Las primeras versiones arrojan que Lupita conducía la unidad al momento del accidente. Hoy, Rosy sigue cuestionando la versión de las autoridades.
Su hija no sabía manejar, no contaba con licencia de conducir, tampoco consumía alcohol y no estaba casada. Entonces me dicen que yo la reconozca, la reconozco, le digo que sí es mi hija, que ella nunca estuvo casada, mucho menos se tomaba y menos manejaba porque no sabía manejar. Estaba muy incongruente lo que ellos me decían.
El cuerpo de Lupita revelaba posibles fracturas y hematomas. Parecía que la habían golpeado y el docente estaba prácticamente intacto, narra Rosy. Pero no hay por qué traer un golpe de un puñetazo aquí en la boca, en el ojo, aquí.
Y en todo este lado de su oído lo traía negro, traía sus brazos despegados porque los traía con cinta canela. Sus rodillas estaban también como cuando las quebran, así también estaban con cinta canela. Por lo mismo que no sabía manejar, se salió de la carretera, el carro dio cinco vueltas.
Mi hija es la única que muere al instante porque sale disparada por el medallón, el cual el medallón está intacto en el carro. Y el señor no tenía ni un rasguño. Inconforme con la muerte de su hija, Rosy fue canalizada al municipio de Ojuelos, Jalisco para presentar una denuncia por el posible feminicidio de Lupita.
Señora, déjelo así, si no usted es la que va a desaparecer, fue la respuesta que recibió. Entonces cuando yo voy a Ojuelos me dicen aquí no se va a proceder nada porque fue un accidente automovilístico. Si usted quiere seguir, siga, pero no se lo recomendamos.
Entonces nunca entendí el por qué no me lo recomendaban, sino que yo seguí yendo a las visitas que me daban y la persona nunca se presentó. Y en la última me dijo, mire señora, ya déjelo así, porque si no la única que sigue es usted en desaparecerse, porque aquí es tu estación y se arregla. Y pues la verdad sí sentí miedo.
accedió a la carpeta de investigación recién recuperada. El oficial de protección civil que atendió el reporte manifiesta que revisó de inmediato a la joven, que ya no contaba con signos vitales, mientras que el docente registraba manchas hemáticas, pero no tenía lesiones de consideración, manifestando que venía tomando bebidas y que se sentía cansado, dejando conducir a la femenina. A la hora del accidente sólo argumentó que se movió el vehículo y que él se quedó dentro y la femenina fuera.
Por su parte, el docente testificó lo siguiente. Al llegar a la presa de Ciénega de Mata, le dije a mi esposa que manejara a ella, ya que yo venía tomando cervezas y fue ella quien comenzó a manejar mi carro. Y en el trayecto yo seguía tomando cerveza y de pronto me quedé dormido.
Y fue que de pronto sentí un golpe en la cabeza y cuando reaccioné, mi vehículo se iba dando vueltas y se salió de carretera. Y cuando reaccioné, ya estaba en una cama del hospital. El dictamen técnico del hecho de tránsito indica que el vehículo salió parcialmente del camino y posteriormente volcó.
La intervención no resultó en detenciones. El acompañante de Lupita fue trasladado al Hospital Comunitario de Ojuelos para recibir atención médica. En el parte se refiere que éste sólo presentaba aliento alcohólico, mas no se indican mayores lesiones.
Lupita fue localizada en posición de cubito lateral izquierdo. Las fotografías de la carpeta de investigación sugieren que su cuerpo fue manipulado para documentar el hallazgo, pues en una de las tres fotografías su cadáver se encuentra en posición de cubito dorsal. Rosy no recibió la necropsia del cuerpo de su hija.
Únicamente el acta de defunción, donde se indica que la causa de muerte fue un traumatismo cráneo encefálico de tercer grado. Lupita conoció al docente en alcebetis, quien estaba a cargo de una de las materias que cursaba de nueva cuenta. Rosy denuncia que ahí comenzó la violencia en contra de su hija.
Tengo una sobrina que acaba de regresar y me dice que él sigue igual. Dice, no tía, es que me da hasta miedo porque el señor, lo único que nos ve son las piernas. Nos sigue diciendo lo mismo, que no nos preocupemos que su materia está pasada, nomás con que lo visitemos el fin de semana a su casa.
Dentro de las pertenencias de la joven, Rosy asegura haber hallado una memoria digital que contenía capturas de pantalla y grabaciones que evidenciaban la supuesta violencia psicológica y sexual, a la cual Lupita fue sometida por parte de su maestro. Esa memoria el señor acostumbraba a llevar, no sé si a más chicas, pero a mi hija sí, a llevarla como a reuniones de amigos y con tal de que le dieran dos botellas, una botella, una caguama, lo que fuera, prostituía a mi hija, la golpeaba. Y mi hija lo manifestó en sus terapias, mi hija lo manifestó todo eso.
Dijo, es que yo escuchaba todo lo que le decía mamá. Y Lupita se agarraba llorando y lo que hacía era salirse y me decía, duérmete, no más no le digas a mi mamá. Ahorita regreso.
Entonces su cambio de ella yo sí lo noté, pero ella nunca me lo dijo. ¿Por qué? Ahora lo entiendo, por todo el miedo, el pánico que el señor le metió. Tras el accidente, Rosy acudió al Cebetis a presentar una queja en contra del profesor.
El reclamo fue extendido al Instituto de Educación de Aguascalientes y la Secretaría de Educación Pública sin éxito. Después del accidente, Rosy coincidió con el docente. Narra que este le ofreció un terreno con tal de detener sus exigencias de justicia.
De hecho un día me lo encontré en la Purísima y yo le preguntaba el por qué había matado a mi hija. Y así bien cínico me dijo, tengo un terreno, te lo doy a cambio. Y yo, el terreno no me regresa a mi hija, yo nada más quiero saber el por qué.
O sea, qué daño te hizo para llegar a tanto, ¿no? Rosy cumple cinco años participando de las manifestaciones del 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer. En su activismo asegura, ha recogido señalamientos de acoso y hostigamiento de otras estudiantes en contra del mismo docente, que no han presentado denuncias formales por temor a represalias. Testimonios anónimos que compartieron actividades académicas con Lupita señalan que desconocían de algún posible vínculo entre la estudiante y el profesor.
No obstante, refieren haber sido testigo de conductas irregulares, como comentarios que exceden los límites de la relación docente-alumno. Su búsqueda por interactuar constantemente con Lupita, o que éste impartía clases en presunto estado inconveniente. Meses antes del accidente, la joven manifestó cambios en su comportamiento, pérdida de peso, se distanció de sus amistades y de su familia, narran a esta redacción.
Este marzo, Rosy presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado contra el profesor, para que se investigue la presunta violencia ejercida contra su hija, y para el esclarecimiento de su muerte. La querella fue desechada, pues la víctima ya falleció, y ya no cuenta con la citada memoria digital, por lo que no hay elementos suficientes para iniciar indagatorias ante la imposibilidad de continuar con un proceso penal. Rosy exige, al menos, que el docente sea separado de las aulas.
B y Noticias pudo constatar que el docente sigue desempeñándose en un cebetis de Aguascalientes. Además, imparte clases en dos secundarias técnicas del Estado, una en Versalles, segunda sección, y otra en Pilar Blanco. El cebetis está imposibilitado para proceder administrativamente en contra del docente, pues no hay registro de denuncias previas.
Además, las quejas que puedan presentarse sobre el caso de Lupita no procederían, dado que el supuesto accidente ocurrió cuando la joven ya era estudiante egresada, por lo que normativamente el sistema no puede actuar. Habla la representante de la Oficina Estatal de la DGT en Aguascalientes, doctora Irma Díaz de León González. Ahí nos manifiestan que no se implementó ningún procedimiento administrativo en contra del docente, porque ya no era alumna de este plantel, ya era egresada.
Ya con los alumnos egresados el plantel pues ya no tiene ninguna injerencia de ninguna índole con alumnos o jóvenes egresados. El Instituto de Educación de Aguascalientes informa a esta redacción que de manera preliminar tampoco ha encontrado registro de denuncias contra el docente que permitan un procedimiento administrativo. Rosy conserva aún las fotografías de la infancia y adolescencia de Lupita, su vestido de 15 años, así como algunos documentos, reconocimientos y los sueños de aquella joven que aspiraba a convertirse en perito de un sistema de justicia que acusa, le falló.
Guadalupe Leal Ortiz, 19 años, murió el 2 julio 2021 en carretera Lagos de Moreno-SLP, viajando con su exprofesor de CBTIS (48 años).
Versión oficial: accidente; ella conducía. La madre, Rosa Ortiz, lo rechaza: Lupita no sabía manejar, no tenía licencia ni consumía alcohol.
El cuerpo presentaba golpes, hematomas y “cinta canela” en brazos y rodillas; el profesor salió ileso y declaró que iba bebiendo y se quedó dormido.
Denuncia por feminicidio en Ojuelos fue desestimada tras amenazas (“déjelo así o usted desaparece”).
En marzo 2025 la FGE desechó nueva querella por falta de pruebas; el docente sigue dando clases en un CBTIS y dos secundarias técnicas. Autoridades educativas dicen no poder actuar porque Lupita ya era egresada.
con información de Yalma Arronte de Bi Noticias



Deja un comentario