El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, de formación occidental y uno de los pensadores más citados en la actualidad, centró parte del debate del reciente congreso durangueño de filosofía con su lectura de la era digital.
En la mesa dedicada a su obra No-cosas, la ponente Paulina explicó que Han retoma la ontología clásica —Aristóteles y el ser de las cosas; Heidegger en Ser y tiempo y el ser situado— pero la lleva a una deconstrucción de lo contemporáneo: vivimos rodeados de “no-cosas”, es decir, datos, estímulos e información virtual que han desplazado a los objetos con historia y presencia.
El emblema, dijo, es el smartphone: da sensación de libertad, pero implica una cesión consentida de datos personales a las apps. El scroll y el swipe eliminan la resistencia del mundo real y producen un desanclaje: entretenimiento inmediato, atención fragmentada y relaciones humanas mediadas por pantallas.
Han critica también la cultura de la selfie: la necesidad de publicar para “existir”. Si no posteas en Facebook o Instagram, no eres visto. Es una dependencia de la mirada ajena que convierte la identidad en validación constante.
Sobre Inteligencia Artificial, Paulina subrayó la tesis de Han: la IA no piensa como humano. Solo acumula y correlaciona datos del pasado, elimina lo radicalmente nuevo y carece de cuerpo, deseo y ética. El peligro, advirtió, no es que la IA se humanice, sino que los humanos empecemos a pensar de forma puramente técnica, como máquinas de rendimiento.
La conclusión del panel: recuperar las “cosas” —el tiempo, el cuerpo, el silencio, el vínculo— frente al imperio de las “no-cosas”.




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