La nutrición no cura el cáncer, pero sí cambia el terreno donde se enfrenta. el nutriólogo Alan Del Real explicó cómo la alimentación puede prevenir, acompañar el tratamiento y mejorar la recuperación.

En entrevista con Ale de los Ríos, Del Real subrayó tres momentos clave:

1) Prevención: llevar una dieta basada en alimentos reales —verduras y frutas de colores, leguminosas, cereales integrales, grasas buenas—; mantener peso saludable, hacer actividad física regular, limitar alcohol y evitar ultraprocesados, carnes procesadas y exceso de azúcares. “No hay superalimento milagroso; hay patrones sostenibles”, dijo.

2) Durante el tratamiento: la prioridad es evitar la desnutrición. Recomendó fraccionar comidas, priorizar proteína de buena calidad, hidratarse y adaptar texturas ante náusea, mucositis o pérdida de apetito. Pidió no automedicarse suplementos ni seguir dietas extremas sin supervisión, y coordinarse siempre con el equipo oncológico.

3) Acompañamiento y postratamiento: recuperar masa muscular, cuidar microbiota, vigilar deficiencias (hierro, B12, vitamina D) y volver progresivamente a la actividad física. También habló de salud emocional y social alrededor de la comida: planear menús, apoyarse en familia y no aislarse.

Del Real cerró con un llamado a la personalización: cada tipo de cáncer, tratamiento y persona requiere un plan distinto. “La nutrición es parte del equipo; no sustituye quimio, radio o cirugía, pero sí mejora tolerancia, energía y calidad de vida”, concluyó.

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