Vapear no es inofensivo y fumar sigue triplicando el riesgo de perder dientes. Esa fue la advertencia que lanzó la estomatóloga de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Viridiana Marín Córdoba, en el programa ADN de la Salud del 4 de junio.
Durante la emisión, conducida por Mónica García, la especialista explicó que el daño del tabaco va mucho más allá de las manchas visibles.
«Lo que la gente ve son los dientes amarillos, pero lo grave ocurre abajo, en el tejido periodontal: la encía, el ligamento y el hueso que sostienen el diente», señaló.
El cigarro enmascara la enfermedad
El tabaco provoca vasoconstricción, es decir, reduce el flujo sanguíneo en las encías. Eso retrasa la cicatrización y, sobre todo, esconde el sangrado, que es la primera alerta de enfermedad periodontal.
«El paciente cree que está sano porque no le sangran las encías, y cuando llega al consultorio ya hay pérdida de hueso y movilidad dental», explicó Marín. El riesgo de desarrollar periodontitis en fumadores, dijo, se multiplica por tres.
Por eso recomendó revisiones con el dentista cada seis meses, o al menos una vez al año, especialmente si existe el hábito.
Vapeo: menos humo, mismo riesgo en boca
Muchos usuarios cambiaron el cigarro por el vapeador pensando que eliminaban el daño. La especialista fue clara: no es así.
Los aerosoles contienen aldehídos y formaldehído que generan estrés oxidativo, irritan la mucosa y bajan la respuesta inmune. Eso se traduce en inflamación gingival y mayor riesgo de infecciones.
Además, el vapeo reduce la producción de saliva, lo que provoca boca seca. Sin saliva, los dientes pierden su protección natural y las caries avanzan con la misma facilidad que al consumir dulces constantemente. También se dificulta la remineralización de lesiones incipientes.
Aunque los estudios indican que vapear es menos dañino que el tabaco tradicional, ya hay evidencia de daño sistémico —pulmonar y cardiovascular— y de alteraciones a nivel celular.
Cáncer oral: el vínculo comprobado
Marín recordó que el humo del tabaco está clasificado por la Organización Mundial de la Salud como carcinógeno grado 1. Es la principal causa evitable de cáncer y es responsable de al menos 30% de las muertes por esta enfermedad.
«El humo tiene más de 7 mil sustancias, de las cuales al menos 70 son cancerígenas. Está demostrado para cáncer oral, de garganta y de pulmón», afirmó.
Sobre el vapeo, precisó que ya se han encontrado compuestos carcinogénicos y daño directo al ADN, aunque al ser un producto más reciente aún no hay estudios suficientes a largo plazo para asegurar el vínculo con cáncer. «De que hay daño, lo hay. De que puede progresar, también», advirtió.
¿Se puede recuperar la boca?
Sí, y cuanto antes, mejor. La especialista aseguró que dejar de fumar o vapear permite que el cuerpo empiece a repararse desde los primeros días.
«Cada año sin nicotina reduce el riesgo de enfermedad periodontal, pérdida dental y cáncer oral. Nunca es tarde», concluyó.
El programa invitó a la audiencia a informarse y, ante cualquier síntoma como encías inflamadas, mal aliento persistente o boca seca, acudir con un profesional de la salud bucal.