En el episodio 25 de “De Archivos, Historias y Otros Relatos”, el Archivo General Histórico de la UAA recordó al cronista que murió el 19 de junio de 2010. Su obsesión por coleccionar dejó revistas, manuscritos, fotos, una carta de Porfirio Díaz y una enorme colección de historietas. Todo se digitaliza en el repositorio La Monsiteca de la Biblioteca México. Su ex libris: él mismo caricaturizado con libro abierto y un gato en el regazo.
Aguascalientes, Ags. – ¿Qué pasó con los papeles de Carlos Monsiváis? Con esa pregunta, el programa De Archivos, Historias y Otros Relatos del Departamento de Archivo General Histórico de la Universidad Autónoma de Aguascalientes dedicó su episodio 25 a Los papeles de Monsiváis, a propósito de su aniversario luctuoso.
El equipo de La Bóveda Jesús F. Contreras – Carlos Carmona, Brenda Cortés y Victoria Velázquez – contó que la idea surgió por un folleto que Brenda presentó la semana pasada en el Documento de la Semana: el programa de un coloquio donde cobraban por la charla magistral de Monsiváis. Al investigar la figura, notaron que el 19 de junio se cumplían 15 años de su muerte.
El cronista que escribió sobre El Santo y no sobre próceres
Nacido en la Ciudad de México en 1938, Monsiváis estudió Economía, Filosofía y Letras y hasta Teología. Desde joven colaboró en periódicos y revistas, siempre del lado de los que pocas veces tienen voz: movimientos estudiantiles, feminismo, minorías sexuales, educación pública.
Mientras sus contemporáneos escribían sobre grandes figuras de la alta cultura, él escribía sobre El Santo, Cantinflas, el cine popular y los fenómenos de la calle.
Fue ensayista de cine, conductor por más de una década en Radio UNAM y hasta actor en películas mexicanas. Su estilo, humor ácido e ironía fina, se volvió célebre en su columna “Por mi madre, bohemios”, donde recopilaba declaraciones de políticos y empresarios para exhibir la demagogia.
Activista comprometido, nunca hizo una declaración pública explícita sobre su orientación sexual, pero fue defensor abierto de los derechos LGBT desde décadas en que era mal visto. Diversos investigadores lo consideran figura fundamental del movimiento por la diversidad en México. Fue también defensor de los animales, opositor de la tauromaquia y amante de los gatos: llegó a vivir con 13 y participó en una organización de rescate felino. El día de su muerte, fue velado con una bandera del orgullo gay sobre su ataúd.
Se veía tremendo desorden entre miles de libros, papeles y siempre gatos pasando por todos lados, recordaron del Monsiváis que aparecía en los noticieros de los 90 dando editoriales desde su casa.
Para los conductores, Monsiváis rompió la frontera entre literatura, ensayo y periodismo y elevó la cultura popular al mismo nivel de análisis que la clásica.
La cultura popular es el territorio donde la sociedad se piensa sin pedir permiso.
Crónica urbana y de multitudes: no reportaba que hubo una marcha, sino la esencia de la marcha, los cines de barrio, las manifestaciones y tragedias como los terremotos, dando voz a sectores marginados.
Si hoy puedes hacer una tesis de Naruto o un análisis de fanfics, es gracias a Monsiváis.
¿Y dónde están sus papeles?
Monsiváis no tuvo descendencia. ¿Qué pasó con todo lo que coleccionó toda su vida? Libros, revistas, fotografías, cómics, juguetes, carteles, periódicos – hasta el último día compró al menos uno.
La respuesta está en la Biblioteca México, proyecto de José Vasconcelos de 1934 concretado en 1946 en La Ciudadela, cerca de Reforma y el Monumento a la Revolución.
En 2012 se lanzó un proyecto para digitalizar los acervos de escritores fallecidos con grandes bibliotecas: José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis.
De ahí nació La Monsiteca, el repositorio digital que resguarda y difunde su legado: más de 32 mil documentos entre artículos, folletos, invitaciones, dibujos, recortes periodísticos, correspondencia, fotografías, manuscritos y su sobresaliente colección de cómics e historietas.
El acervo se divide en colecciones – revistas, artículos, cómics – y fondos – agendas, borradores, documentos generados por él – y un fondo reservado con textos originales desde el siglo XVI. En la página se puede ver, por ejemplo, una carta de Porfirio Díaz, similar a la que también resguarda la Bóveda de la UAA.
El repositorio, aún en proceso por lo complejo de la tarea, está disponible en bibliotecamexico-monsiteca.cultura.gob.mx.
Lo que encontraron: del ex libris al ensayo de gatos
- El ex libris: imagen que te recibe en La Monsiteca. No es un sol o una luna, es una caricatura de él mismo con cabello alborotado, lentes, libro abierto y un gatito en el regazo. Muy original y con estética de moneros, con quienes tuvo contacto por su afición a la caricatura.
- Gatos y asombro: Brenda buscó “gatos” y halló el artículo “Moraleja: los gatos y el arte del asombro” en la revista Etiqueta Negra. Solo portada e índice están digitalizados, pero la cita rescatada dice: “Si es difícil o imposible definir el amor a una especie animal, expresarlo sí está a nuestro alcance, tanto que de la acumulación de entusiasmos gratitudes y anécdotas entrañables surge la definición más precisa”.
- Cómics: Fantomas, la novela policiaca francesa que incluso narró Julio Cortázar, Los Supersabios y El Fantoche, cómics mexicanos que daban enseñanzas a la juventud de la época.