Descubierta junto a Carson McCullers y Françoise Sagan en un periodo placentero de lecturas, “Nada” fue reseñada en “De Mujeres, símbolo y pensamiento” de Radio UAA 94.5 FM como una obra paradójicamente llena de vida en medio de la ruina. Andrea, narradora, se va a estudiar a la Universidad de Barcelona y llega a un caserón de familiares que nunca frecuentó – una esquina de dos pisos, cortinas raídas, hasta el gato chimuelo, pura decadencia. Ahí viven tíos enfrentados: uno hacinado con su familia en un cuarto, otro calavera, gandalla, nefasto, Román, el artista seductor. Una noche extraña rescata a un tío de una situación complicada. Como en “La mañana debe seguir gris” y “La mujer habitada”, Andrea ve una realidad que no le gusta y quiere cambiarla. Prosa llena de metáforas sorprendentes y poesía, vigente aún, editada por Booket / Punto de Lectura. La foto de Laforet fumando cigarrillo que mostraron en cabina se volvió icono.
Aguascalientes, Ags. – En su cápsula de literatura escrita por mujeres, la conductora confesó que fue muy placentero descubrir a tres escritoras: Carmen Laforet, Carson McCullers y Françoise Sagan.
Hizo un paréntesis para “La balada del café triste” de Carson McCullers, que siempre le altera el orden del título.
Todo va viento en popa, ella ve una piedra y con esa piedra hace negocio. Protagonista MisAmelia, visca, sabe hacer negocios allí donde pone su ojo – su ojo que no está visco. Tiene el único bar o el único café del pueblo, que es un pueblo muy triste. Sin embargo, una tarde llega un personaje enano. Y a partir de que ese personaje se introduce en la vida de MisAmelia, todo se va al diablo. Y hay una escena maravillosa donde MisAmelia se pelea con el enano. No un pleito verbal, de gritos, de ademanes. Se paran como si fuera box, y pelean. Es una novela hermosísima.
MisAmelia, dijo, es similar a Andrea.
Barcelona, 1944: el caserón y la libertad
“Nada” (1944) se escribe en periodo de guerra – la guerra termina en 1945 – y franquismo. En contraposición al encierro, rebosa libertad.
La protagonista se va, se llama Andrea, es la narradora, y se va a una casa de sus familiares en Barcelona. Imagínate, la casa es una casa que abarca toda la esquina, es un caserón, pero de estas casas en altos, en edificios de dos pisos. Pero la casa está en ruinas, las cortinas están raídas, hasta el gato está chimuelo, o sea, todo es decadencia.
Andrea llega porque quiere estudiar en la Universidad de Barcelona y conoce a familia que nunca había frecuentado. Describe cómo vive uno de sus tíos con su familia en un cuarto, cómo otro es calavera, gandalla, nefasto. Román, el artista seductor, marca la casa.
Hay una noche muy extraña en la que sale con uno de sus tíos y lo rescata de una situación complicada que vive el tío.
Es una novela muy interesante, narrada desde la joven que descubre vida nueva, libertad, tratando de cambiar todo eso. Igual que “La mañana debe seguir gris” y “La mujer habitada”, ve una realidad que no le gusta y desea cambiarla.
“Nunca la vemos como mártir, sino como criatura poderosa”
Citaron textual la cápsula:
“Nada es una novela que paradójicamente rebosa vida, aprendizaje, conocimientos. Puede ser deprimente en ciertos momentos, pues nos muestra la necedad humana, el odio, la falta de comunicación, la desilusión, la mediocridad y la brutalidad, entre otras muchas emociones, casi todas tristes. Pero la visión de Andrea es tan genuina que nunca la vemos como mártir, sino como una criatura poderosa que sabe salir airosa de ese magma de miseria. Nada se disfruta completamente, su prosa llena de metáforas sorprendentes, de poesía, nos muestra con claridad lo oscuro que puede llegar a ser lo humano.”
Muy bien contada, resulta actual, vigente, no dices “qué vieja historia de novela”. No tiene foto de edición en la cápsula, pero pusieron foto de Carmen Laforet fumándose un cigarrillo, muy hermosa, y recordaron que se consigue en Booket o Punto de Lectura.
Recomendación final del programa: si pueden, léanla.