En el programa “De Mujeres, símbolo y pensamiento” de Radio UAA 94.5 FM, rescataron la novela de lenguaje coloquial y cercano que narra la historia de una joven que se va a Inglaterra, se rebela a una tía castrante y vive un amor apasionado con el poeta José Carlos Becerra. Ganó el Xavier Villaurrutia 1977 – la autora colgó pensando que era broma. Disléxica y lectora tardía, Silvia Molina logró una obra fluida, vigente y editada aún por el Fondo de Cultura Económica. Leída por la conductora en 2023 tras años postergada por recomendación de Lupita Montoya y una compañera de carrera.
Aguascalientes, Ags. – En la sección de cápsulas sobre literatura femenina, el programa De Mujeres recomendó la novela “La mañana debe seguir gris” de Silvia Molina, una obra de fácil lectura pero profunda en su retrato de las inquietudes femeninas de los años 70.
Es una novela muy agradable, muy cercana, de muy fácil acceso, muy fluida, contó la conductora. Devela todas las inquietudes que tenemos como mujeres, cómo no le permiten ser, cómo está amarrada, anclada a unas costumbres.
La trama sigue a una chica que se va a vivir a Inglaterra para estudiar. Vive con una tía muy castrante, dominante, que la quiere dominar mucho, pero ella se revela.
Ella quiere vivir su vida, quiere hacer sus sueños, y nos lleva a descubrir ese mundo que se está abriendo para una joven que está aprendiendo muchas cosas, viviendo experiencias nuevas.
En ese viaje conoce un amor muy fuerte, muy apasionado con el poeta José Carlos Becerra, una relación que la marca.
Del colgón telefónico al Villaurrutia
Con esta novela, Silvia Molina se hizo famosa y ganó el Premio Xavier Villaurrutia en 1977.
La anécdota que rescataron en cabina: cuando le llamaron para avisarle que había ganado, pensó que bromeaban.
Les colgó y les colgó y como que dijo, ay Simón, ¿cómo no?
Otro dato que destacaron es que la autora era disléxica y empezó a leer tardíamente, y a pesar de eso logró una novela que la llevó a la fama.
Una lectura postergada por años
La conductora confesó que tenía una compañera de carrera que siempre hablaba de Silvia Molina y de esta novela.
Fíjate todos los años que tuvieron que pasar para que yo la leyera. De esas veces que dices, tengo muchas ganas de leer esa novela, pero va pasando el tiempo y la vas dejando.
Finalmente la leyó en 2023 porque alguien llegó – Lupita Montoya – y le dijo “mira, este libro”.
La leí hace muy poquito, y les digo, es muy agradable, muy cercana.
Más que “novela rosa”: existencial y reflexiva
La novela ha sido encasillada como novela rosa, etiqueta que en el programa calificaron de cruel.
¿Por qué novela rosa? A mí se me hace un poco cruel. Rosa me parece idílica, romántica, bonita, enseguecida, y no me parece que estos personajes femeninos tengan esas características.
Explicaron que aunque hay amor profundo que estruja, no es idílico. Ese amor le abre los ojos, la hace ver las cosas de manera distinta, volviéndose existencial y reflexiva, hablando de su entorno y de las ataduras.
En los 70, a pesar de la libertad que empezaba a darse, era difícil que una joven hiciera lo que quisiera:
Cómo te vas a ir con tu novio, cómo vas a salir, cómo vas a hacer esto. Cosas que ya nos parecen normales – se fue con su novio de viaje, se quedó a dormir, vive con su novio – en aquel entonces claro que nada de eso era normal. Sin embargo, ella rompe todo eso y se deja llevar por ese amor tan grande.
Una enseñanza para ella por toda la experiencia del hombre, aunque con final trágico: él muere.
Tiene ahí unas situaciones trágicas, muy terribles, muy duras, y es una novela muy, muy linda, muy accesible, si pueden, léanla.
El libro sigue vigente y se consigue actualmente en edición del Fondo de Cultura Económica, que lo ha reeditado.