Derivado de la necesidad de perforar pozos a mayores profundidades en la región, el agua extraída contiene altas concentraciones de metales pesados y minerales dañinos para la salud, principalmente para los riñones. Ante esta situación, el Instituto de Atención Integral de Enfermedades Renales emitió una advertencia categórica: el agua de la llave no debe consumirse bajo ninguna circunstancia, ni siquiera después de ser hervida, un método erróneamente considerado efectivo por mitos tradicionales.
José Manuel Arreola, director del instituto, señaló que el acuífero local presenta niveles elevados de elementos como el flúor —cuyos pozos superan la norma recomendada y muestran relación directa con la disminución del volumen renal en la población—, además de otros contaminantes propios de la época actual como pesticidas, microplásticos y contaminantes aéreos.
Riesgos y medidas preventivas
Especialistas recalcan que los padecimientos renales son multifactoriales, sumando al consumo de agua factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad, el consumo de refrescos y la exposición ambiental, lo que predispone a la ciudadanía a desarrollar complicaciones renales severas.
- Prohibición total de consumo: Se reitera que el agua de la llave no debe utilizarse para beber ni para preparar alimentos.
- Alternativa segura: Se recomienda el uso exclusivo de agua de garrafón purificada, la cual cuenta con niveles normales y bajos de flúor.
Perspectivas favorables para el sector agropecuario
En contraste con los retos de salud pública, las precipitaciones pluviales registradas en la entidad han generado un escenario positivo para el campo de Aguascalientes. Gerardo Salas, presidente del Consejo Estatal Agroalimentario, indicó que el ciclo agrícola ha arrancado de manera óptima gracias a la combinación de lluvias y periodos de ausencia temporal de agua que permiten realizar labores en las tierras.
A pesar de encontrarse en plena temporada de canícula, el volumen de agua ha sido el adecuado para los cultivos locales y los viñedos, sin registrar excesos perjudiciales para la producción agrícola.