Con el propósito de salvaguardar el bienestar emocional y el rendimiento académico de la comunidad estudiantil, especialistas en salud mental y representantes de instituciones educativas recalcaron la importancia de no minimizar las emociones de los adolescentes y jóvenes, fomentando redes de apoyo sólidas entre escuela, familia y alumnado.
Durante un espacio de diálogo enfocado en la salud pública —en el que participaron Carmen Alférez, encargada de la coordinación de atención psicopedagógica, y personal del Servicio Nacional de Salud Pública—, se destacó que la adolescencia es una etapa donde las situaciones cotidianas se viven con gran intensidad, por lo que contar con espacios seguros de escucha es fundamental.
Factores de protección y prevención en las aulas
Para contrarrestar problemáticas como la ansiedad, la frustración y la presión social, los especialistas subrayaron que los planteles educativos operan como un radar emocional temprano. Asimismo, se señalaron diversas herramientas accesibles para el desarrollo de una buena salud mental:
- Expresión a través del arte: Escritura, danza, música y dibujo como canales de desfogue emocional.
- Actividad física y deporte: Funciona como un antidepresivo natural al liberar sustancias químicas benéficas para el organismo.
- Recreación y comunicación comunitaria: Realizar actividades por puro placer y consolidar redes de apoyo entre iguales.
Jornadas de prevención y vinculación institucional
Como parte de las estrategias implementadas en el estado, se han desarrollado jornadas de prevención en colaboración con distintas dependencias estatales y municipales. En estas actividades participan equipos multidisciplinarios que imparten talleres sobre autoestima, búsqueda de identidad y estilos de vida saludables, reforzando la vinculación entre el sector educativo y las instancias de salud para garantizar un desarrollo integral en las nuevas generaciones.