Envejecer con una piel cansada, marcada o deteriorada ha dejado de ser una constante gracias a los avances tecnológicos y a la amplia gama de procedimientos estéticos de vanguardia disponibles actualmente, los cuales permiten retrasar el proceso de envejecimiento y mejorar la calidad de vida de las personas.
Durante un espacio especializado en salud y belleza conducido por Belinda Treviño, se contó con la participación de la doctora Julieta Santillán, médico estético, quien detalló las nuevas tendencias en medicina estética, el papel fundamental de la prevención y la importancia de acudir con profesionales certificados.
La prevención como tendencia y el uso adecuado del Bótox
La especialista explicó que, a diferencia de décadas anteriores donde el estilo de vida y la falta de cultura en el cuidado cutáneo hacían que las personas aparentaran mayor edad, la tendencia actual se centra en la medicina preventiva y no en la correctiva, buscando tratar la piel a temprana edad para evitar daños futuros.
En cuanto a la aplicación de toxina botulínica (Bótox), la doctora Santillán hizo las siguientes precisiones:
- Desmitificación: Aclaró que el Bótox no es una sustancia de relleno para los labios ni genera volumen en dicha zona; su función principal es disminuir o paralizar temporalmente la fuerza de contracción de los músculos para evitar que la piel se siga arrugando.
- Zonas de aplicación: Si bien lo más común es aplicarlo en el entrecejo, la frente y el contorno de los ojos, existen técnicas avanzadas para tratar los músculos maceteros o el cuello con fines de armonización facial.
- Personalización: Las dosis y unidades aplicadas dependen estrictamente de la valoración médica y de la fuerza de contracción del músculo de cada paciente, requiriendo siempre la intervención de un médico con formación específica en estética para garantizar resultados naturales y sutiles.
Innovación en biostimuladores y el cuidado integral de la piel
Para atender problemáticas asociadas con la flacidez y la pérdida de firmeza en el tercio medio del rostro —zonas donde la toxina botulínica no es suficiente—, la especialista destacó el uso de biostimuladores de última generación. Estos compuestos actúan estimulando al fibroblasto para incrementar la producción natural de colágeno y ácido hialurónico, logrando una piel más tensa, hidratada, tersa y con mejor textura en un periodo de uno a tres meses, sin los efectos de una máscara rígida.
Asimismo, recalcó que ningún tratamiento estético por sí solo sustituye una rutina adecuada de cuidado diario:
«La toxina botulínica actúa sobre el músculo para evitar que se arrugue la piel, pero si el paciente no utiliza protector solar cada cuatro horas, no se lava el rostro o no nutre las cinco capas de su piel, el proceso natural de envejecimiento continuará su curso», enfatizó.
Finalmente, respecto a los cambios drásticos visibles en figuras públicas como Lindsay Lohan, la doctora aclaró que si bien los biostimuladores mejoran notablemente la calidad y firmeza de la piel, transformaciones de esa magnitud suelen ser el resultado de la combinación de múltiples procedimientos, que van desde tratamientos con láser y medicina estética no quirúrgica hasta cirugías plásticas (como levantamiento de cejas o rinoplastia).