Gobierno reporta reducción de 51% en homicidios dolosos pero población penitenciaria creció 15% con 270 mil presos; Aguascalientes con sobreocupación de 33% casi doble del promedio nacional sin ser de los más violentos
Aguascalientes, 13 de agosto de 2026.- En su comentario editorial para BI Noticias, Edgar Guerra advirtió la paradoja que vive el país en materia de seguridad: menos homicidios, pero más presos y más cárceles.
Esta semana el Gobierno Federal presentó un dato difícil de ignorar: los homicidios dolosos se redujeron 51% desde el inicio del sexenio, de 86.9 asesinatos diarios en septiembre de 2024 a 42.5 en julio pasado. Son cifras oficiales del Sistema Nacional, que merecen tomarse en serio antes de descartarlas por razones políticas, señaló.
Sin embargo, en la misma semana el secretario Omar García Harfuch informó que la población penitenciaria creció 15% en el mismo periodo. Hoy 270 mil personas están presas, 35 mil más que al inicio de la administración, y el gobierno anunció la construcción de seis nuevos penales para atender la saturación.
«Desde la perspectiva de las autoridades la estrategia se traduce en menos muertos, más presos, más cárceles. Habrá que preguntarse si eso es eficacia o realmente seguridad», expuso Guerra.
El crecimiento carcelario no empezó en este sexenio. Arranca en 2019 con la reforma constitucional que amplió el catálogo de delitos con prisión preventiva automática, sin que el juez pueda valorar alternativas. Resultado: más del 42% de los presos actuales no tiene sentencia, no son culpables probados, esperan juicio que el sistema no puede procesar, muchos por delitos sin víctimas identificables ni riesgo real de fuga.
Aguascalientes ilustra la paradoja con precisión incómoda: registra una sobreocupación penitenciaria de 33%, casi el doble del promedio nacional, sin figurar entre las entidades con mayor violencia letal.
«¿Por qué se llenan las cárceles donde no hay guerra? Parte de la respuesta está en la prisión preventiva automática aplicada a delitos de bajo impacto y en un sistema que detiene más rápido de lo que sentencia. No es eficacia, es acumulación, es lastre», apuntó.
Además, organizaciones como México Evalúa advierten que por cada víctima de homicidio doloso evitada, aparecieron alrededor de 1.5 en otras formas de violencia letal. La violencia no desaparece, se transforma, se desplaza, adopta modalidades que el indicador oficial no captura.
«Si eso es correcto, el sistema está encarcelando más personas para gestionar un fenómeno que en el fondo no está resolviendo. México puede tener al mismo tiempo menos homicidios y un sistema de justicia más injusto. Esa posibilidad debería incomodar tanto a quienes celebran las cifras como a quienes las rechazan», concluyó Guerra.