Elegir un posgrado en educación ya no es por el título, sino por habilidades para la vida real: experto de Global University
José Guadalupe Díaz Martínez, con 17 años de experiencia docente, advierte que el conocimiento está a un clic, pero lo que necesitan los maestros son herramientas socioemocionales, pensamiento crítico y aprendizaje activo para conectar con alumnos que ya no aprenden como hace 5 años.
Aguascalientes, Ags.- Cuando se trata de estudiar un posgrado en educación, la pregunta ya no es solo qué universidad da el mejor título, sino qué programa enseña a un docente a aprender a enseñar en un mundo que cambió por completo.
Así lo planteó José Guadalupe Díaz Martínez, «Pepe», licenciado en Psicología, Maestro en Educación Artística y en Educación Disruptiva e Innovación y doctorante en Pedagogía del Acompañamiento Emocional, durante su participación en el espacio de Global University.
Con más de 17 años frente a grupo, desde preescolar hasta posgrado, el especialista señaló que la formación que se recibe en la Normal o en la universidad se vuelve obsoleta rápidamente. «Lo que hoy tiene un niño para indagar un tema, hace cinco años no existía», explicó.
Para Pepe, el primer paso que debe dominar un maestro es entender cómo aprenden sus alumnos según su etapa de desarrollo. No es lo mismo dar clases en preescolar que en secundaria o en un posgrado, dijo, «son mundos abismales».
El paradigma actual, recordó, es el socioconstructivismo, donde el alumno está activo y construye su aprendizaje, mientras el docente es guía, observa y evalúa, y no el profesor de pie que dicta como si fuera un libro leyendo en voz alta.
El alumno de posgrado quiere aplicar, no solo teoría
Los estudiantes de maestría son los más exigentes, pero también los que más profundizan, aseguró. La mayoría ya trabaja y tiene familia, invierte tiempo y dinero y quiere algo que pueda aplicar de inmediato.
«Estuve en mi clase el sábado y la próxima semana lo estoy planificando y en la que sigue lo aplico y lo evalúo», es la lógica que buscan. Por eso, el aprendizaje basado en retos, problemas, debates y análisis de casos funciona mejor que la teoría pura.
Para el experto, el docente ideal de posgrado debe conocer los principios de la andragogía, muy distintos a la pedagogía infantil. El adulto necesita darle sentido a lo que aprende. Cuando el grupo es quien construye la clase, incluso una jornada de 8 horas se vuelve ligera y práctica.
Más allá de las credenciales
Aunque los títulos de universidades extranjeras impresionan, advirtió que hoy un video bien hecho de un youtuber que explique a Piaget puede ser más claro que una clase tradicional recitada. El reto del maestro no es saber más, sino crear un ambiente donde los alumnos dejen de perseguir la calificación y encuentren el aprendizaje.
En ese sentido, destacó la importancia de la comunidad universitaria. En sus grupos conviven maestras de preescolar, directivos de primaria, docentes universitarios y hasta médicos que dan clases en la universidad y se dan cuenta de que no saben enseñar. Esa diversidad es donde el conocimiento se construye hombro a hombro.
¿Qué debe tener un buen plan de estudios?
Díaz Martínez recomendó revisar que el programa no solo ofrezca conocimiento, porque «el conocimiento está al alcance de un clic», sino que forme en las habilidades del Siglo XXI: pensamiento crítico, metodologías activas y, sobre todo, habilidades socioemocionales.
Como psicólogo, alertó sobre el abandono de esta parte en el sistema público. Se dan herramientas académicas, pero no para la gestión emocional del propio maestro, que enfrenta burocracia, exigencias sociales y la desvalorización de su figura. Recordó casos recientes de docentes saturados y rebasados que han tomado decisiones extremas.
«Si un posgrado ofrece esa formación que te protege a ti y protege a tus alumnos, va por buen camino», concluyó.
Y sobre la inteligencia artificial, fue claro: «Nos rebasa a todos y vamos navegando con los ojos cerrados», por lo que un buen posgrado debe integrarla como parte fundamental de la nueva forma de enseñar.