La ética debe ser el eje para incorporar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la Inteligencia Artificial en la docencia, afirmó la Mtra. María de Lourdes Pacheco González, profesora del Departamento de Filosofía del Centro de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAA y especialista en ética profesional.
Durante su participación en el programa El Gis, de la Dirección General de Docencia de Pregrado en Radio UAA 94.5 FM, la docente explicó que el tema deriva del curso de formación docente en línea impartido antes del periodo vacacional.
Moral no es lo mismo que ética
Pacheco González aclaró que ambos conceptos se usan como sinónimos, pero son distintos. La moral son las costumbres y tradiciones de cada grupo social, que se transmiten sin cuestionarse. La ética, o filosofía moral, es reflexionar y cuestionar esa moral para tomar decisiones más racionales y objetivas, algo clave en la práctica docente, por ejemplo, para evaluar sin sesgos.
Ética docente y ética digital
Explicó que la ética docente es una ética aplicada -como la bioética o la ambiental- relativamente joven, que reflexiona sobre los deberes del profesor: preparar clases, impartirlas, el trato hacia los estudiantes y alinearse a los valores y modelo educativo institucional.
En cuanto a la ética digital, citando al investigador Jorge Valladares y a la UNESCO, rescató cinco principios que deben orientar su uso:
- Responsabilidad individual y social sobre qué sentido le damos a la información y cómo usamos las herramientas.
- Desarrollo de competencias digitales y pensamiento crítico para no quedarse con lo primero que aparece en buscadores.
- Inclusión digital, ya que las TIC deberían cerrar la brecha de acceso a la educación, lo que aún no ocurre.
- Privacidad y protección de datos, y el respeto a los Derechos ARCO, ante el descuido de jóvenes y profesores sobre su integridad digital.
- Humanización, recordar que somos nosotros quienes proveemos y utilizamos la información.
Los retos de la Inteligencia Artificial
«No se trata de demonizarla: ya llegó y no se va a ir», señaló. «El desafío es usarla con honestidad intelectual, marcarse límites y declarar su uso».
Para ello mencionó dos marcos vigentes en México: los Principios de Chapultepec 2025, publicados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y la Agencia de Transformación Digital, con 10 principios que subrayan que la responsabilidad no se puede dejar en la IA porque detrás siempre hay un humano; y la Declaración de Heredia 2024, sobre edición en la investigación científica, que pide a autores, revisores y editores declarar si usaron IA, en qué parte e incluso el prompt utilizado.
¿Cómo evaluar con IA?
La especialista aseguró que los profesores detectan fácilmente cuando un trabajo fue hecho total o parcialmente con IA por el nivel de redacción.
Entre las estrategias propone permitir la IA como apoyo para redacción o materiales didácticos, pero obligar a la transcripción a mano para que el aprendizaje permanezca, ejercer la libertad de cátedra para decidir si se prohíbe o se permite, y complementar con preguntas orales para verificar que el alumno procesó la información.
Su mensaje final a docentes y estudiantes fue cuestionarse antes de usarla: ¿Vale la pena ser sustituido? ¿Quiero que mi voz deje de ser escuchada por una voz que no soy yo? La tecnología, dijo, debe usarse para fortalecer el pensamiento propio, la creatividad y la autonomía, no para perder nuestra humanidad.