Investigación de la Dra. María de la Luz Luévano Martínez, del Depto. de Sociología, analiza mecanismos socioculturales que propician violencia física y psicológica en parejas de estudiantes. Advierte que el ignorar, controlar y ejercer miedo, que parecen «naturales», pueden escalar hasta el golpe y el feminicidio
Aguascalientes, Ags.- ¿Dónde y cómo aprendieron los jóvenes a ser violentos en pareja? Esa es la pregunta central del proyecto que encabeza la Dra. María de la Luz Luévano Martínez, investigadora del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.
El estudio analiza los mecanismos socioculturales de relacionarse en pareja aplicado a jóvenes estudiantes de la UAA, en busca de encontrar qué pautas propician la violencia física y psicológica.
La investigación tiene como antecedente un trabajo previo realizado en la UAM Azcapotzalco, donde la académica estudió precisamente cómo las y los jóvenes de esa universidad aprendieron en sus relaciones familiares a comportarse de manera violenta.
«Entonces, aquí me interesa saber que además, cómo se reproduce esa violencia psicológica en las relaciones de noviazgo de las y los jóvenes, cómo la aprendieron, en dónde fueron esos lugares o ámbitos en donde aprendieron a comportarse de tal manera», explicó.
Entrevistas cara a cara, en confianza
La metodología es cualitativa: se realiza a través de la entrevista cara a cara, generando un ambiente cómodo y de confianza para que las y los jóvenes hablen de sus relaciones.
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación pasada es que las y los jóvenes no habían detectado que estaban violentando.
Lo que parece amor, es violencia psicológica
La Dra. Luévano Martínez detalló algunas pautas de comportamiento que se pueden denominar como violencia psicológica y que muchas veces están normalizadas:
- Ejercer miedo
- Controlar al otro o a la otra en dónde está
- Estarle llamando constantemente
- Ignorarla cuando se quiere solucionar un problema
«En sí, estos comportamientos que parecen tan naturales no lo son, porque a la larga generan, pues, roces, mala comunicación, peleas en la pareja y que puede ir en escalada», advirtió.
Y alertó sobre el peligro de minimizar:
«Eso es el peligro, de que una pauta tan sencilla como el ignorar se pueda convertir después en un golpe. Y justamente lo que se trata de evitar es que haya violencia, pero que se llegue al feminicidio, porque hay indicadores de que el feminicidio es perpetrado por las parejas de las mujeres».
El objetivo final del proyecto es detectar a tiempo para evitarlo. Al concluir, se van a publicar y difundir los resultados, con la intención de concientizar sobre el tema y tomar acciones para que la violencia se deje de ejercer.