Lo que comenzó como un gesto en FIFA y videos de TikTok ahora se disputa en torneos masivos en CDMX, Buenos Aires y São Paulo. En la UAA, reporteros de El Gallo documentaron las retas. Especialistas advierten doble filo: escape lúdico vs. guerra por la autoestima
Aguascalientes, Ags.- Farmear aura. +1000 de aura. Perdió aura.
La frase que inunda TikTok e Instagram ya tiene cancha en Aguascalientes. El fenómeno, documentado esta semana por el programa El Gallo de Radio UAA 94.5 FM en el Jardín de Generaciones, es un reto de gestos corporales y faciales, poses, miradas y actitudes donde el público joven puntúa en tiempo real la presencia de los participantes. Una especie de teatro callejero con marcador invisible.
Su origen está en los videojuegos. Como explicó Sam Ornelas en la emisión, viene del FIFA y de otros títulos donde el jugador hace una pose pro al celebrar, o se queda quieto tipo «tómame la foto y goodbye». Esa lógica de sumar puntos por verte pro saltó a videos cortos y memes y de ahí a la calle.
Lo que era moda pasajera ya es torneo. En ciudades como Ciudad de México, Buenos Aires o São Paulo se organizan auténticos torneos de farmeo, donde acumulas presencia o la pierdes. En la Autónoma, según reportó El Gallo, está programado un farmeo masivo en el Jardín de Generaciones entre este 21 de agosto y la próxima semana. Los reporteros Ale de los Ríos y Checo Pacheco incluso se aventaron su propia batalla – «ya nos truenan las rodillas, pero nos pidieron reta y segunda parte», contaron entre risas.
¿Qué significa?
La cápsula literaria del programa lo enmarcó con Walter Benjamin – «el ser irrepetible es el genuino, frente a la copia» – y Octavio Paz y su Arco iraní: esos breves momentos de fama y visibilidad son un suspiro de creatividad, una forma de mostrar la luz interior, lo verdadero, lo íntimo, frente a la multitud de expresiones digitales.
Pero tiene dos lecturas:
1. El juego como escape: Una pasividad implícita de pertenencia a una comunidad. Un distractor frente a lo cotidiano, marcado por inseguridad, violencia y pocas oportunidades laborales y académicas. Dejar de agarrarse a golpes a la salida, como decía el meme «en mis tiempos las batallas eran a trancazos, ahora se ven a la salida para farmear», y mejor farmear.
2. La guerra del espejo cruel: La sobreestimulación de dispositivos y plataformas donde un gesto suma y una palabra resta, donde se buscan cuerpos casi perfectos y outfits exactos. Un combate por la autoestima que premia originalidad y humor y castiga volviéndote invisible.
«Todos farmeamos, siempre»
Para el colaborador José Manuel Miranda «Josema», el fenómeno no es nuevo.
«Todos lo hacemos, desde que estás en la bolita y te dicen pásale al centro a bailar, el shot shot en la cantina, el beso de tres, los sonideros chilangos donde demuestras tus pasos, las batallas dancísticas afro en Estados Unidos, los pachucos, los cholos. Farmear ha estado ahí siempre, solo que ahora las redes lo exponencian a la N potencia», señaló.
Ale de los Ríos coincidió: cada generación tuvo su moda para encajar. El tectónic, los piercings cuando eran señal de delincuentes y hoy son aceptados, los tatuajes, quemar discos de The Beatles, el pánico satánico a Los Pitufos, Hanna-Barbera o Pokémon. «Entre más nos decían que no, más lo veíamos por morbo. Pasa lo mismo con el aura: quieres estar en onda».
Incluso los gestos que los adultos no entienden – la mano pasando la uña por el cuello como «te vas a morir» o marcar la mandíbula para «cállate» – son parte del código.
La invitación: no juzgar, sumarse
La conclusión en El Gallo fue clara: no es para asustarse, es para entender que no está enfocado a la generación de los papás.
«Nacemos con aura, no se farmea. Es cultivar lo que somos en esencia, no obsesión sino autenticidad. Convertirnos en luz, como dice el lema de la Benemérita Universidad, no permitir que se apague esa llama ante el ruido del mundo en la lucha por ser uno mismo», cerró la cápsula.
Y lanzaron un reto a las familias:
«Papá, mamá, si no tenías hilo para comunicarte con tu chavo, farmea con ellos. Pongan el celular en un dispositivo y farmeen todos. Pregúntale a la abuelita cómo farmeaba ella, que muestre los pasos prohibidos. Es pretexto para hacer comunidad, desde la familia, desde la radio, desde los maestros. Nosotros en literatura ya estamos farmeando autores».