Dormir mucho y no moverse es, paradójicamente, más dañino que dormir poco pero hacer ejercicio. Así lo reveló un estudio internacional que analizó a 250,000 personas durante varios años, y que fue presentado por la maestra Gaby Camarillo.
«No importa si duermes lo suficiente; si tu actividad física es baja, el riesgo de mortalidad sigue siendo alto», advirtió la especialista durante la sección Gallos en Acción.
El estudio que cambia la perspectiva
La investigación, publicada recientemente, buscaba responder una pregunta clave: ¿qué combinación de hábitos reduce más el riesgo de muerte prematura? Para ello, los científicos clasificaron a los participantes según tres variables:
- Actividad aeróbica (cardio)
- Fortalecimiento muscular
- Horas de sueño diarias
El resultado fue contundente: las personas que combinaban sedentarismo total con periodos prolongados de sueño presentaron el mayor riesgo de mortalidad temprana de todos los grupos analizados. Incluso aquellos que dormían menos de lo recomendado pero mantenían una rutina de ejercicio estaban en mejor posición que los que dormían mucho sin moverse.
«El sueño es vital, pero un tiempo mayor al recomendado no aporta beneficios adicionales. Por el contrario, es perjudicial cuando no hay suficiente actividad física», explicó Camarillo.
Las cifras que alarman a México
La experta destacó que en la última década, el porcentaje de mexicanos con sueño insuficiente aumentó un 60%, lo que refleja una pérdida generalizada de la priorización del descanso.
Sin embargo, el verdadero problema no es solo dormir poco: es la combinación de malos hábitos. El estudio confirmó una relación dosis-respuesta: mientras más actividad física, menor el riesgo; mientras menos, mayor la mortalidad por cualquier causa.
Recomendaciones oficiales
Gaby Camarillo compartió las pautas internacionales para adultos:
Hojas
| Hábito | Recomendación semanal/diaria |
|---|---|
| Actividad aeróbica | 150 minutos por semana (o 30 minutos diarios) de intensidad moderada a vigorosa |
| Fortalecimiento muscular | 2 a 3 días por semana, dejando al menos un día de descanso |
| Sueño | Entre 7 y 9 horas diarias |
«No se trata de hacer todo mañana. Es un paso a la vez. Todo movimiento cuenta», enfatizó la maestra.
El mensaje final
La invitación de la especialista fue clara: la salud no es negociable. Tanto el ejercicio como el sueño no solo tienen efectos inmediatos, sino que funcionan como una «reserva» de bienestar para el futuro.
«Merecemos la mejor versión de nosotros mismos. Nuestro cuerpo necesita horas para repararse, pero también necesita movimiento para vivir más y mejor», concluyó Gaby Camarillo