Las nutriólogas Alejandra Macías y Mari Torres aclaran que se trata de un estilo de vida —no una dieta— para que los órganos descansen, pero advierten que requiere supervisión médica y una ruptura controlada con proteína; iniciar sin control puede ser peligroso
Aguascalientes, Ags.— El ayuno intermitente se ha convertido en tendencia en redes sociales, pero no es un método para bajar de peso ni una excusa para dejar de comer. De acuerdo con las nutriólogas Alejandra Macías y Mari Torres, se trata de un estilo de vida que busca darle descanso y depuración al organismo, siempre y cuando se haga de manera consciente, progresiva y, sobre todo, supervisada por un especialista.
«Es un coadyuvante para mejorar tu peso y para que tus órganos descansen. Así como nosotros tenemos derecho a descansar, también nuestros órganos tienen derecho a descansar», explicaron durante el programa Bien y de Buenas. «Cuando descansan más, regresan con más pilas, con otra cara. Así van a estar tus órganos».
En qué consiste
El ayuno intermitente consiste en suprimir la alimentación durante un periodo prolongado —generalmente 12, 14 o 16 horas— para permitir que el páncreas, el hígado y los riñones realicen un proceso de depuración natural. No se trata de reducir calorías durante las comidas, sino de concentrarlas en una ventana horaria específica.
El método es progresivo: se recomienda iniciar con 12 horas (por ejemplo, cenar a las 9:00 p.m. y no comer nada sólido hasta las 9:00 a.m. del día siguiente) e ir aumentando de dos en dos hasta llegar a 14 o 16 horas, según la tolerancia y el objetivo de cada persona.
Quiénes NO deben hacerlo
Las especialistas fueron tajantes al señalar que el ayuno intermitente no es para todo el mundo. Están contraindicadas las siguientes personas:
- Mujeres embarazadas: Por obvias razones de nutrición fetal.
- Niños y adolescentes: Están en etapa de crecimiento y requieren aportes nutricionales al 100 %.
- Adultos mayores con depresión: El ayuno puede agravar el cuadro.
- Personas con trastornos alimenticios (anorexia, bulimia): Riesgo de que el ayuno se convierta en una justificación para no comer.
- Hipertensos descontrolados: Algunos alimentos que se consumen al romper el ayuno pueden elevar la presión arterial.
«Requiere control. Tiene que estar vigilado, de preferencia por un nutriólogo y en equipo con un médico internista o integrista», advirtieron.
Cómo romper el ayuno correctamente
Un error común es romper el ayuno con lo primero que se atraviesa —un pedazo de pan, una gordita o un café con azúcar— lo que genera un disparo de glucosa y desequilibra al organismo. La regla de oro, según las expertas, es hacerlo con proteína de fácil digestión, principalmente huevo, que ayuda a estabilizar la glucosa y aprovechar los beneficios del ayuno.
Además, durante todo el periodo de ayuno es fundamental mantenerse hidratado con agua simple.
El riesgo de hacerlo «sin querer»
Muchas personas ya hacen ayuno intermitente de forma inconsciente: se duermen temprano, no cenan y al día siguiente corren al trabajo sin desayunar. Sin embargo, las nutriólogas distinguen entre el ayuno inconsciente y forzado —que rompe con alimentos inadecuados y genera mal humor— y el ayuno elegido y consciente, que busca el bienestar del organismo.
«Cuando lo haces por trabajo, porque no te da la vida, lo rompes con lo primero que se te atraviesa y eso te desequilibra. La idea es que sea elegido, que tú digas: voy a empezar para que mi organismo descanse, se depure, se resetee», concluyeron.
El mensaje final es claro: antes de saltar a la moda, consultar a un profesional. El ayuno puede ser una herramienta de salud, pero solo si se aplica con cabeza —y con estómago controlado.