Alejandra Macías y Mari Torres explican que se requieren 5 gramos diarios de sal yodada para la tiroides, que el pozole es un platillo completo si se consume sin excesos y que el bienestar integral pasa por la mente y el bolsillo
Aguascalientes, Ags.— En un mundo de dietas restrictivas y alimentos «satanizados», dos especialistas en nutrición traen un mensaje refrescante: no todo lo que disfrutas te hace daño, y no todo lo que es sano es caro. Durante el programa Bien y de Buenas, las nutriólogas Alejandra Macías y Mari Torres desmontaron varios mitos sobre la salud, desde el consumo de sal hasta la reputación del pozole, y cerraron con un recordatorio: el bienestar también se cultiva con sol, caminata y propósitos.
La sal, en su justa medida, es aliada
Contra la creencia popular de que hay que eliminarla por completo, las expertas aclararon que el organismo requiere aproximadamente 5 gramos de sal diarios —equivalente a una cucharadita cafetera—, siempre y sea sal yodada. El yodo es un mineral esencial para el correcto funcionamiento de la tiroides, y su carencia puede desencadenar problemas metabólicos.
«Nuestra comunidad latinoamericana tiene una escasez natural de yodo, por eso toda la sal que se compra en el mercado ya viene yodada. No hay que satanizarla», explicaron. Incluso precisaron que la sal de mar, aunque tiene beneficios, debe consumirse con cuidado porque pierde el yodo en su proceso natural y su ingesta debe ser supervisada.
El pozole, un platillo completo (si se respeta)
En vísperas de las fiestas patrias, las nutriólogas dieron el «visto bueno» al pozole, siempre que se consuma con inteligencia. De acuerdo con las especialistas, se trata de un alimento completo: aporta proteína (carne), cereal (maíz) y verdura (lechuga, rábano, cebolla, orégano). El problema no es el caldo, sino los excesos: tostadas fritas, crema, queso encima de la crema, refrescos y las segundas rondas de noche.
«El ISSSTE alguna vez lo contempló como comida completa para la hora del mediodía: media taza de maíz pozolero, 90 gramos de carne y su verdura. Lo que no contemplaba era la Coca, las cuatro tostadas y las enchiladas ahogadas de postre», comentaron. La recomendación es simple: comerlo a mediodía, respetar las porciones y evitar los acompañamientos que convierten una comida balanceada en una bomba calórica.
Bienestar sin costo: caminar, respirar y tener fe
Si la alimentación es la mitad de la ecuación, la otra mitad no pasa por un gimnasio caro. Las nutriólogas insistieron en que hábitos accesibles para cualquier bolsillo son fundamentales:
- Caminar: El ejercicio más económico y efectivo.
- Tomar sol: Unos minutos diarios de exposición solar.
- Respirar profundo y meditar: Técnicas de relajación que calman el sistema nervioso.
- Escuchar buena música: Un estímulo directo para el ánimo.
- Tener fe y propósitos: Un estudio citado por las especialistas señala que creer en algo —incluso en una hoja que te prometen que te ayudará— genera bienestar real porque el cerebro responde a la intención y a las metas.
«Es una vida sana, y no es tan difícil. Es cuestión de ir con un nutriólogo, tomar asesoría y verás cómo es fácil», concluyeron.
El mensaje final es claro: antes de caer en modas costosas o dietas extremas, a veces basta con una cucharadita de sal bien medida, un plato de pozole a la hora correcta y una caminata bajo el sol.