El químico y poeta nacido en Alejandría en 1952, ex profesor de la UNAM y creador de la colección Levée d’Ancre de L’Harmattan con 175 títulos, protagonizó la 28ª Feria del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes junto a José Ángel Leyva y Claudia Christiansen. La feria va del 2 al 6 de septiembre en el SUM y Altaria, con ASEUC Colombia como invitada de honor internacional
Aguascalientes, Ags.- «Hola, ¿qué tal? Buenas tardes a todos». Desde el Departamento Editorial de la Dirección General de Difusión y Vinculación, la Universidad Autónoma de Aguascalientes dio la más cordial bienvenida a la vigésima octava Feria del Libro, que este 2026 tiene como invitada de honor internacional a la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia, ASEUC, y que por primera vez realiza eventos simultáneos en el campus central y en el Centro Comercial Altaria, marco también de la segunda jornada de activación y fomento a la lectura.
En ese escenario se presentó «En cuanto nace la chispa. Antología Personal Bilingüe 1969-2024», del maestro Michel Cazir, coeditada con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
El panel reunió a José Ángel Leyva —de Durango, poeta, narrador, periodista, editor y promotor cultural, director de la editorial y revista literaria La Otra, jefe de publicaciones de la UACM y colaborador de La Jornada Semanal y Laberinto de Milenio, con una treintena de libros y traducciones íntegras al francés, italiano, serbio y polaco— y al propio Michel Cazir y a Claudia Christiansen, música y cantante.
¿Quién es Michel Cazir?
Franco libanés nacido en 1952 en Alejandría, Egipto, de padres francófonos de origen libanés, es un caso especial de escritor y químico multicultural.
Pasó su juventud en el Líbano donde formó parte de la corriente innovadora de la poesía francófona. Estudió química superior en Francia y luego enseñó en la Universidad Nacional Autónoma de México durante nueve años a finales de los setenta. Sigue bajo el hechizo de México. Conoció aquí a su compañera de vida Claudia Christiansen —con quien creó vasos comunicantes entre sonido, voz y poemas— y aquí nació su primer hijo. Se latinoamericanizó.
Vive en París desde hace 40 años donde persigue una actividad sostenida de creación y difusión de la poesía, paralela a su actividad de científico comprometido en el campo de las energías renovables. En 2001 creó la colección de poesía Levé d’Ancre (Levantar el Ancla) en la editorial L’Harmattan, con 175 libros publicados.
Ha publicado más de 30 obras literarias, la última Tokvar 2024, traducido al turco, árabe, español, italiano, inglés, ruso, chino, serbio, rumano, islandés. Ha traducido a poetas latinoamericanos y españoles al francés. En 2008 recibió el Grand Prix de la Francophonie por el conjunto de su obra. Su poesía está influida por el surrealismo europeo y latinoamericano y por los mundos poéticos árabe y del extremo oriente. Artesano de imágenes breves y lirismo poderoso.
Hasta hace un par de años se jubiló de la Escuela Nacional Superior de Química de París.
La chispa, según Leyva: alquimia y fractales
Para José Ángel Leyva, esta antología representa la esencia de su paso por el mundo.
«Hombre de ciencia, busca en la materia el sentido espiritual de la vida. Fórmulas y versos o formulación de la poesía van de la mano con el lenguaje y con las lenguas».
«El científico se desliza en los juegos asombrosos de la poesía, no con investidura de científico, sino con la mirada vehemente del alquimista que busca la fuente de la eterna juventud o la fórmula que convierte el metal común en oro del tiempo, como diría André Breton», afirmó.
«El químico sabe que las fórmulas pierden su sentido cuando la búsqueda tiene lugar en esa dimensión lingüística donde la sustancia musical se convierte en imágenes y pensamiento, donde la emoción derrite una montaña de certidumbres y la intuición alcanza a ver la razón en el punto ciego de lo absurdo».
«En cuanto nace la chispa proviene de esa acción espiritual chamánica que invoca la energía creadora, la gracia que da lugar al sonido y a la forma, al mensaje y su silencio, es el recuento de esas incursiones en la oscuridad de la materia, en los rituales de una desnudez donde se vuelve a sentir el pulso de la luz y la palabra no es otra cosa que una piedra ardiente».
«Cazir escribe y danza, canta por fractales como se canta por soleares, por bulerías o cualquiera de los pasos de los palos del flamenco. No es una poética de capricho o del automatismo delirante sino de la experiencia y del conocimiento que entabla un diálogo con lo invisible y lo oculto».
Leyva definió al autor como «este químico poeta, franco libanés, cosmopolita, alejandrino y chilango, árabe y europeo que enciende la cocina del alquimista para animar las piedras de un temazcal para cantar historias con los antepasados de los indios de América y dibujar utopías sobre los muros de la muerte, donde una tortuga sabia corre paso a paso tras la sombra de una liebre».
Poemas que cruzaron del Líbano a la Chilanga Banda y Gaza 2014
Durante la presentación se leyeron poemas en voz alta:
«Santa Luna, aureola de Tucán, de Aracayú hasta el Sahara. Quien no duerme, vela sobre un banquito postprofeta…»
Versos dedicados a Claudia: «Tu poema es tu doble que da vuelta en tus párpados, hipnosis de tu reino que liberó el grito de su espacio vital…»
Y a su madre: «Cuántas guerras decías, cuántas guerras y el milagro de una chispa que hace bailar los ojos en su profundo esplendor…»
Uno de los momentos más intensos fue la lectura de Gaza, verano 2014 —el autor aclaró: «Gaza en 2014, no hablo de ahora»— :
«Gaza 2014, mar, ceja fruncida de almirante, tierra, alambre de púas que despliega sus arabescos, cielo entretejido de drones de todos los matices, cielo, pulpo electrónico donde el sol escarba la frente, tierra, engendrando torres carcelarias, mar, ilusión óptica donde los peces forman parte más alta estrategia del estado… mar, secándose en la boca de los niños, pánico y resistencia… tierra, enclave respirando a través de sus túneles subterráneos cavados con las uñas mismas… Sin mar, sin tierra, sin cielo, nuestro grito recae sobre nuestras cabezas con proyectiles… Gaza, prisión con gas en el ancho mar, gas a gas, gaseado… Gaza, poema atrapado en las entrañas, ficción, modernidad sobre la cuerda floja».
Otro bloque recordó su etapa chilanga:
«Chilanga banda, chilanga banda, bocanada de caño de escape en plena cara de los pudientes, con el ritmo de los coyotes acosados en el infinito de la ciudad… lección de física moderna donde el delirio fractal retoma el impulso de la naturaleza misma… el swing irreverente e indescriptible y torpe como la infancia abandonada al polvo».
Y sobre México:
«México no debiera de existir puesto que la transparencia de sus aguas durmientes y su áspera configuración se apoderan del espíritu, lo deslumbran, lo obsesionan hasta hacerlo aullar, coyote huérfano de amor… México atenaza el estómago, lo golpea a puñetazos… uno se vuelve su soberano, su esclavo y aún desaparecido, su galope toma vuelo».
El manifiesto final: «Adelante, caballos de madera… Resistamos, poetas, sin falsa modestia, fatuitad, ni Nobel, ni medallas. Poetas desnudos con cicatrices de injusticia de pie más allá de toda cárcel… Rueda de la fortuna o mejor, papalote que lanza al vuelo la infancia… Aún en el umbral de la muerte que nos es indiferente… logramos el equilibrio de los contrarios, sin enloquecer como buscadores de oro. El oro del tiempo nos sobrevivirá».
Leyva cerró: «Aunque Michel Cazir escribe de noche, lo hace a la luz de un pensamiento solar. Sus versos son llamaradas que celebran el milagro de la conciencia, el misterio de la creación y la belleza, no en los anuncios fatuos del mercado y el progreso, sino en la mirada humana del animal que se contempla y se descubre en el cosmos o en la eclosión de una planta, en la aparición efímera del colibrí sobre la flor que lo alimenta».
«En cuanto a la chispa es un viaje a través del tiempo, un conjunto de estaciones biográficas que refrendan la búsqueda y las interrogantes, el origen de esa llama intelectual o de la necesidad de fuego extraño. La vida moderna transcurre junto a bazares de culturas antiguas, aeropuertos y supermercados, con sus brillos de consumo y avaricia, dialogan con la tragedia de la pobreza y la carencia de grupos sociales condenados al terror y el desamparo. Sus versos no se alinean en los terrenos de una poesía social o política y, sin embargo, contienen perspectivas críticas a los impulsos destructores de la civilización».
La presentación concluyó invitando al público a escanear los códigos QR del Salón de Usos Múltiples y visitar los stands de la ASEUC y la librería UAA para adquirir ejemplares. La feria continúa hasta el 6 de septiembre; el programa completo está en editorial.uaa.mx y en Facebook e Instagram Editorial UAA, y en la sede alterna de Altaria.