La reciente alianza entre Nissan y Honda para desarrollar conjuntamente tecnologías de software y sistemas electrónicos para sus vehículos de nueva generación —con miras a competir en 2029— podría leerse como una buena noticia para la industria automotriz. Sin embargo, para la editorialista Dafne Viramontes, el anuncio no debe opacar una realidad mucho más inmediata y preocupante: la grave caída en la producción y exportación de Nissan en México, una tendencia que pone en riesgo la estabilidad económica de Aguascalientes.
Entre enero y julio de 2026, Nissan produjo en territorio mexicano alrededor de 292,000 vehículos, lo que representa una caída del 24.9 % respecto al mismo periodo de 2025. La contracción en exportaciones fue aún más pronunciada: pasaron de casi 254,000 unidades a 168,000, una reducción del 33.8 %.
«Nissan ya está pensando en cómo competir en 2029. Aguascalientes debería preguntarse si está haciendo lo mismo», señaló Viramontes en su comentario editorial para Buenos Días Aguascalientes.
Una dependencia difícil de ignorar
Para la entidad, estos números no son una simple estadística empresarial. Durante décadas, Aguascalientes construyó buena parte de su fortaleza económica alrededor de la industria automotriz y, en buena medida, de una sola empresa: Nissan. Ese modelo trajo inversión, empleo, infraestructura y una importante cadena de proveeduría, pero también generó una vulnerabilidad estructural que hoy resulta difícil de soslayar.
«Una parte importante del desempeño económico del Estado sigue dependiendo de lo que ocurre con una industria y en buena medida con una sola empresa», advirtió la editorialista.
Diversificar, no solo atraer
Viramontes dejó claro que la discusión no debe centrarse en abandonar la vocación automotriz —que durante años fue fundamental para el desarrollo de la entidad—, sino en aprovechar esa fortaleza mientras se construyen otras. El llamado es a definir, con base en datos, qué actividades tienen posibilidades reales de crecer en Aguascalientes, cuáles pueden generar mayor valor agregado y empleos mejor remunerados, y dónde el estado ya cuenta con talento, conocimiento y capacidades empresariales.
«Diversificar no significa simplemente atraer empresas de sectores distintos», subrayó. «Implica identificar con datos qué actividades tienen posibilidades reales de crecer en Aguascalientes».
La pregunta pendiente
El mensaje de la editorialista es contundente: mientras Nissan y Honda aceitan la industria que necesitarán en 2029, Aguascalientes no puede limitarse a reaccionar ante las inversiones que llegan. Requiere decidir hacia dónde quiere llevar su economía y construir desde hoy las condiciones para llegar ahí.
«La pregunta es si Aguascalientes está construyendo desde hoy la economía que necesitará cuando llegue ese momento», concluyó Viramontes, dejando en el aire una interrogante que, de no atenderse, podría convertir la actual crisis de producción en un aviso de una crisis estructural mayor.