El libro, presentado en la 28ª Feria del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, nace de talleres con 220 niñas y niños con familiares desaparecidos del colectivo Buscadoras Guanajuato
Aguascalientes, Ags.- En el marco de la vigésima octava Feria del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes 2026, se presentó el libro «Contemos nuestra historia», una obra que es mucho más que un libro: es un proceso de escucha, memoria y creación colectiva con niñas, niños y adolescentes que viven la desaparición de un familiar.
La presentación, moderada por la comunicóloga Carol Rodríguez Rodríguez desde el Departamento Editorial de la Dirección General de Difusión y Vinculación de la UAA, reunió al colectivo Buscadoras Guanajuato, a la Universidad Iberoamericana León y a familias buscadoras.
«Contemos nuestra historia es el resultado de un proceso de escucha y acompañamiento y creación colectiva con niñas, niños y adolescentes que viven en una realidad profundamente compleja, la desaparición de un familiar», se explicó. La publicación surge a partir de talleres donde el juego, el teatro, el dibujo, la narración y otras herramientas creativas se convirtieron en caminos para expresar emociones, recuerdos, miedos y esperanzas.
El proyecto tuvo como sede la Ibero León durante cinco semanas intensas de teatro, música, juego, escritura creativa, lectura en voz alta, tecnología y dibujo. El resultado es una serie de seis audiocuentos en formato caracol con códigos QR.
Miguel Ángel, de San Francisco del Rincón a Colombia
Uno de los protagonistas es Miguel Ángel Córdoba Ramírez, originario de San Francisco del Rincón, Guanajuato. Le gusta leer, escribir, dibujar y jugar fútbol; su comida favorita es el espagueti y los pambazos.
Miguel es uno de los participantes del taller y su logro más grande hasta ahora ha sido escribir «La Historia de Mi Abuelo», un cuento sobre cómo su abuelo sacó adelante a su familia, luchó para que otras personas tuvieran un hogar y adoptó a una hija que no era de él.
Con esa historia participó en la convocatoria «Macondo Sí Tiene Quien Le Escriba» de la Fundación Gabo y fue uno de los 20 ganadores a nivel Latinoamérica. El premio lo llevó a Colombia, donde visitó la Ventana al Mundo y el Castillo de San Fernando.
«Cuando creamos estos libros yo logré hacer nuevos amigos y expresar cómo me sentía. Me sentí feliz y aceptado», compartió en el auditorio.
Él viene acompañado de su madre, la señora Olga Ramírez, quien busca a su hijo Juan Luis Córdoba Ramírez, desaparecido en San Francisco del Rincón el 28 de julio de 2020.
«Es un duelo infinito»
La señora Ángela, integrante del colectivo Buscadoras Guanajuato desde 2025, busca a su papá desaparecido el 6 de diciembre de 2021 en León. Por seguridad, ofreció su testimonio de espaldas.
«El lunes 6 de diciembre de 2021, acababa yo de llegar a la oficina, cuando recibí la llamada de la entonces pareja sentimental de mi papá. Me dijo: me da mucha pena llamarte para decirte esto, pero se acaban de llevar a tu papá. Lo subieron a una camioneta café entre cinco hombres y dos hombres que estaban en un coche blanco detrás. Me dijeron, señora, retírese, somos policías y va a haber balazos».
Ángela describió la desaparición como un duelo que no termina, una incertidumbre permanente y la discriminación incluso dentro de la propia familia. «Mi dolor no es que los papás se vayan antes que los hijos, es las circunstancias, el no saber dónde está, qué le hicieron, el hambre, el frío, la humillación».
Tiempo después, encontró al colectivo: «Un colectivo es un entorno que te arropa, te comprende y entonces encajas, te sientes apoyado, escuchado».
El colectivo se enfoca en atención psicosocial y en proyectos para generar recursos, como Retazos de Vida, un proyecto textil, y el Calendario 2026, para el cual aproximadamente 220 niños de colectivos guanajuatenses realizaron dibujos que fueron bordados por las Madres Buscadoras y serán expuestos del 3 de octubre al 18 de febrero en Guanajuato, al inicio del Festival Cervantino.
5,600 desaparecidos en Guanajuato
El investigador de la Ibero León, Fabrizio Loruso, del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades y coordinador del Cuerpo Académico en Desigualdad Social, maestro por la Universidad Bocconi de Milán y doctor por la UNAM, acompañante solidario de los colectivos, puso en contexto la emergencia:
En Guanajuato, las personas desaparecidas pasaron de alrededor de 600 registradas en 2018 a 5,600 al 30 de agosto de 2025, Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, un incremento de casi nueve veces en números oficiales, sin contar la cifra negra. A nivel nacional, son más de 133 mil personas desaparecidas en los últimos 20 años.
«Es como una piedra aventada al estanque, que va expandiéndose. Empiecen a echar 5,600 piedras al estanque y van a ver cómo alrededor hay niños, niñas, familias», dijo. Los sobrevivientes de esta violencia directa son niños que normalmente tienen a un papá, mamá o hermana desaparecida, un sector ignorado en el discurso público.
«Con que haya un solo niño o niña en esta situación, pues es donde las editoriales, la academia, la universidad como ésta, pueden apoyar e intervenir», subrayó.
Loruso, colaborador de obras como El Calendario para la Memoria, Así te buscaré con Rebecca Lane y el Recetario para la Memoria, explicó que el libro abona a la memoria, y la memoria a la verdad y a la justicia, rompiendo el silencio que reina en familias, escuelas y comunidades.
El costo humano
La señora Olga, cuya dentadura se ha visto afectada por el estrés y la depresión tras la desaparición de su hijo, ejemplificó las afectaciones físicas y psicológicas que viven las madres buscadoras: depresión, ansiedad, ataques de pánico y enfermedades derivadas.
También se denunció la discriminación que viven las infancias en las escuelas. Se citó el caso de Iker, nieto de la señora Remedios, hijo de Brian desaparecido, a quien una maestra le dijo que «de seguro va a acabar igual que su papá».
«La desaparición de nuestros familiares no es culpa nuestra, no es culpa de los hijos, no es culpa de las mamás. Ellos no se lo merecían», reclamó Ángela, quien hizo un llamado a la empatía: «Les invito a ser más empáticos. Yo en algún momento pensé, pues saben qué andaría o con quién se juntaría, hasta que la vida te calla la boca».
«Creo fervientemente que el mundo sería muy distinto si hubiera más amor y yo sé que suena muy cursi, pero si todos tuviéramos más amor por la vida, más amor por nuestro prójimo, nos tocaríamos más el corazón para evitar hacer acciones que dañaran a otras personas».
La obra fue posible gracias a la Secretaría de Cultura del Estado de Guanajuato, la Universidad Iberoamericana León y el colectivo Madres Buscadoras de Guanajuato.
El libro se puede adquirir en el stand de Al Texto, a la entrada del Salón Universitario de Usos Múltiples. Con su compra, se apoya la búsqueda de familiares y los procesos terapéuticos y de emprendimiento de las familias.
«Contar una historia también es una forma de preservar la memoria, de nombrar las ausencias y sobre todo de recordar que ninguna historia debería de quedar en silencio», concluyó la moderación.