Este 9 de septiembre, con motivo de la jornada internacional impulsada por organizaciones civiles para visibilizar las falsas denuncias, desde el Frente Nacional por la Familia Aguascalientes levantamos la voz por un principio elemental: sin verdad, sin pruebas y sin debido proceso no puede existir verdadera justicia.
Desde el Frente queremos dejar algo absolutamente claro: combatir la violencia intrafamiliar y combatir las denuncias falsas no son objetivos contradictorios.
Toda persona víctima de violencia merece protección efectiva, investigación profesional y acceso a la justicia. Pero esa obligación del Estado no puede significar renunciar a la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley ni el derecho a ser juzgado con base en pruebas.
Nos preocupa particularmente lo que ocurre cuando, dentro de procesos de separación, custodia o divorcio, una acusación es utilizada como instrumento de presión para impedir la convivencia de un padre con sus hijos, obtener ventajas procesales o destruir anticipadamente su reputación.
En esos casos existen víctimas que frecuentemente quedan fuera de la discusión: los propios niños.
Niñas y niños tienen derecho a preservar sus vínculos familiares, siempre que éstos no representen un riesgo acreditado para su integridad. Separarlos de uno de sus padres no puede convertirse en una sanción anticipada sustentada únicamente en una acusación o en prejuicios.
También expresamos nuestra preocupación frente a la aplicación de la llamada perspectiva de género cuando introduce categorías y presunciones que comprometen la neutralidad judicial.
La justicia debe fundarse en la racionalidad, la igualdad ante la ley y la valoración objetiva de las pruebas. No puede comenzar con un relato predeterminado: mujer igual a víctima; hombre igual a agresor. Un hombre no es culpable por ser hombre. Una mujer no debe ser desprotegida por ser mujer. Cada caso debe investigarse por sus hechos y resolverse por sus pruebas.
Advertimos sobre las asimetrías procesales que pueden ser aprovechadas por despachos inescrupulosos para convertir una denuncia en instrumento de negociación, amenaza o presión dentro de conflictos familiares. Cuando una acusación genera consecuencias severas antes de una investigación suficiente, pueden crearse incentivos perversos para utilizar al sistema de justicia como mecanismo de coacción.
Eso tampoco es justicia.
Defender el debido proceso no significa minimizar la violencia contra las mujeres. Por el contrario, las víctimas reales necesitan instituciones confiables, investigaciones rigurosas y autoridades capaces de distinguir entre una acusación fundada y una denuncia deliberadamente falsa.
Las falsas denuncias también destruyen: dañan reputaciones, empleos, patrimonios y familias. Y cuando los hijos son utilizados como instrumentos dentro del conflicto, el daño puede acompañarlos durante años.
Desde el Frente Nacional por la Familia Aguascalientes hacemos un llamado a jueces, ministerios públicos, legisladores y autoridades:
Protejan a quien verdaderamente sufre violencia, pero garanticen también justicia y debido proceso para quien es acusado.
No permitamos que los niños sean instrumentos de disputa.
No permitamos que la ideología sustituya a las pruebas.
No permitamos que el proceso judicial se convierta en mecanismo de presión o extorsión.
Ni impunidad para el agresor, ni condena anticipada para el inocente.
La justicia debe proteger a las víctimas y garantizar a todos verdad, pruebas, racionalidad e imparcialidad. Justicia Sí. Ideología No.