Luis Domínguez, egresado de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y actual funcionario del Tribunal Electoral del Estado, compartió en el programa universitario Estación Política su experiencia de vida: una trayectoria que, aunque comenzó como «plan B», lo consolidó como un referente para las nuevas generaciones de politólogos.
Domínguez reveló que su primera opción universitaria nunca fue la política. «Yo quería estudiar comunicación e información. Entraron cuarenta y yo fui el cuarenta y cuatro», recordó. Fue la influencia de su maestro de preparatoria, José Luis Villalpando, lo que lo inclinó hacia las ciencias políticas, carrera que elegió sin siquiera conocer el plan de estudios. Hoy, afirma sin dudar, no se arrepiente de esa decisión.
Una carrera construida desde la universidad
El funcionario detalló que gran parte de su desarrollo profesional nació dentro del propio campus: coordinó el programa educativo «Ciudadanitos», dirigido a niños de primaria; trabajó en el Auditorio Dimo; y fue locutor de Estación Política, además de presentador de noticias en Radio y Televisión Universitaria.
Precisamente fue en la radio donde surgió el contacto que cambió su ruta profesional. Al entrevistar a los entonces consejeros electorales Sergio Reynoso y Francisco Rojas para cubrir el proceso electoral de 2018-2019, estableció una relación que, tiempo después, le abrió las puertas del Instituto Estatal Electoral, donde laboró cinco años y de donde saltó a su actual puesto en el Tribunal Electoral del Estado de Aguascalientes.
«No todo son palancas»
Durante la entrevista, Domínguez envió un mensaje directo a los estudiantes: la política no depende de «padrinos» o «madrinas», sino de la preparación. «Mi familia nadie está en la política. Bien o mal, me he ido abriendo paso en la vida laboral sin apoyo de nadie, a partir de lo que supe aprender en la universidad», señaló.
También destacó que los politólogos «se cotizan bien» en el mercado laboral, especialmente en años de procesos electorales, y exhortó a los alumnos a buscar experiencia profesional desde la etapa estudiantil. Calificó a su carrera como «la reina de las ciencias sociales».
El recuerdo de una generación
Con nostalgia, «el chino», como le conocen sus compañeros, habló de su generación de 2014: un grupo de alumnos con promedios superiores a 9, muy unido y travieso, al que pertenecen hoy profesionistas establecidos en distintos ámbitos, algunos en el extranjero, como Barcelona y Costa Rica.
Domínguez no descarta regresar a las aulas, esta vez como docente. «Quizá de que me invitaran a dar clases me quedé con ganas», confesó, dejando la puerta abierta a nuevos proyectos junto a su alma máter.