El Instituto Nacional Electoral (INE) dio inicio oficial al proceso electoral federal 2026-2027, en el que los ciudadanos elegirán más de 500 diputaciones federales. Los procesos locales —gubernaturas, diputaciones locales y presidencias municipales— arrancarán hasta el próximo mes de octubre.
El arranque oficial llega después de meses de precampañas visibles: espectaculares, bardas pintadas y «coordinadores» de los partidos ya en las calles, por lo que la ciudadanía se pregunta si este inicio formal no es solo un trámite sobre una realidad que ya venía ocurriendo.
Polémica: las boletas sin doblez
El primer conflicto del proceso ya está servido: el INE validó que las boletas ingresen a las urnas sin doblez («planchadas»), aunque no se modificaron las cajas, que conservan la ranura estrecha que tradicionalmente obligaba a doblar la boleta en cuatro partes para introducirla.
El PRI, encabezado por su dirigente nacional Alejandro «Alito» Moreno, anunció que impugnará la medida ante el tribunal electoral, al advertir que facilitaría el «relleno de urnas» y abriría la puerta a un fraude con «urnas embarazadas» en complicidad con el crimen organizado.
«Este es un claro, abierto y descarado fraude que van a querer hacer en la elección para robarse la elección», señaló Moreno, al cuestionar cómo entrarían boletas marcadas por la ranura actual sin ser dobladas, y al asegurar que los pactos con el crimen organizado podrían traducirse en la intimidación de representantes de casilla. Será ahora el tribunal quien determine si prospera el recurso del tricolor.
Un arranque cuestionado
El inicio del proceso también quedó bajo la sombra de la renuncia de la secretaria ejecutiva del INE, Claudia Arleth Espino, quien dejó el cargo por motivos de salud y personales, argumentando que los tiempos del proceso no le permitirían continuar. Su salida, apenas un día antes del arranque formal y en medio de cuestionamientos previos al instituto, generó incertidumbre sobre la conducción operativa de la elección más grande del sexenio.
Con el proceso ya en marcha, la discusión por la integridad del voto —y el destino de las boletas planchadas— marcará la agenda política de las próximas semanas.