Marcelo Montoya, de 70 años de edad, paciente del Hospital General de Zona No. 3 del IMSS – la Clínica 3 -, escapó del área de urgencias y días después fue localizado sin vida en las llamadas fosas de Corea, sobre avenida Independencia.
Su familia denunció públicamente una presunta negligencia del hospital y narró la cronología de los hechos
De acuerdo con el testimonio de Miguel de la Avellano Jaramillo, primo hermano de Patricia González Jaramillo, esposa del fallecido y de 76 años de edad, Marcelo ingresó el pasado lunes a urgencias por un temblor en manos y cuerpo. Meses atrás había presentado falta de fuerza en piernas y problemas de movilidad, sin que en la Clínica 3 le dieran un diagnóstico tras varios estudios.
Ese lunes quedó en una silla metálica con suero, sin cama, ante la saturación del servicio. No se le realizó la tomografía prometida.
«Mi prima es una mujer de 76 años, aún trabaja. Le dijeron que se retirara porque no había ni donde estuviera parada, aquello estaba saturado. Dejamos los datos en Trabajo Social, mi número de celular y el de ella, para cualquier emergencia», relató.
El martes Patricia regresó de su trabajo y lo encontró más tranquilo, sin temblor, pero aún sin estudios.
El miércoles, al volver de trabajar, su esposo ya no estaba.
«Le preguntan a la enfermera dónde está y en urgencias le dicen: no sé, a lo mejor se lo llevaron a un estudio. Va a Trabajo Social y se entera de que se había salido porque se puso, según lo que ahí dijeron, violento, y se salió a las 3 de la mañana de la Clínica 3», contó.
La familia asegura que nunca recibieron una llamada a las 3 de la mañana ni durante el día, pese a haber dejado dos números telefónicos. Ese mismo miércoles interpusieron denuncia ante la Fiscalía y se generó ficha de búsqueda.
Ante la falta de respuesta, el viernes la familia hizo su propia investigación revisando cámaras de negocios alrededor de la clínica. En las imágenes lo vieron salir a las 3:30 de la mañana, semidesnudo, cayéndose, desorientado.
«No estaba bien en ese momento, seguramente tenía un ataque psicótico, no estaba en sus cinco sentidos», dijo.
Tomó la primera calle a la izquierda saliendo de la clínica, una calle sin salida que topa con un pastizal y las fosas de Corea, pasando el Tercer Anillo sobre Independencia. Guardias de seguridad de cotos privados les confirmaron que lo vieron pasar. Una patrulla municipal pasó por la zona y no lo auxilió. Dos guardias del propio IMSS, según testigos, fueron detrás de él y luego regresaron diciendo que no querían meterse en problemas.
El viernes por la noche ya no pudieron entrar al pastizal por falta de iluminación. El sábado recorrieron la zona y la fosa – de unos 20 por 20 metros – sin hallarlo.
Fue hasta el domingo cuando un joven con un dron, identificado como Luis Pérez y presuntamente enviado por la Fiscalía, localizó el cuerpo en esa zona.
La familia acusa que el IMSS emitió un comunicado deslindándose y asegurando que el paciente se levantó bien y firmó su alta voluntaria, versión que niegan rotundamente.
«No existe ningún alta, él salió en un estado que no estaba en sus cinco sentidos y era obligación detenerlo, sujetarlo, sedarlo, avisarnos a la hora que fuera. Un paciente es responsabilidad de la clínica mientras no exista un alta voluntaria», señaló.
Agregó que el viernes buscaron a la subdirectora médica de la Clínica 3 y no los recibió, solo los atendió una trabajadora social sin información.
Don Miguel subrayó que no hubo abandono familiar:
«Mi prima estuvo permanentemente al pendiente, pidiendo permiso en su trabajo. Pido respeto, que no se hagan suposiciones de abandono. Lo que más buscamos es empatía».
El cuerpo fue llevado al Servicio Médico Forense. La familia, originaria de Gómez Palacio, Durango, esperaba este lunes la entrega para iniciar la velación. Anunciaron que seguirán todas las instancias oficiales para denunciar el hecho ante el IMSS y otras dependencias.
«Hubo alguien que no cumplió con su trabajo, que no hizo una llamada, que no sujetó al paciente. Eso llevó a la muerte de Marcelo Montoya», concluyó.