A pesar de la reforma a la Ley Federal del Trabajo que contemplaba garantizarles un salario base, los despachadores de gasolina en la entidad continúan percibiendo ingresos por debajo de lo que marca la ley: entre 1,500 y 1,700 pesos semanales, cuando el mínimo legal rondaría los 1,890 pesos, por lo que las propinas se han vuelto un complemento indispensable para cubrir sus gastos.
La denuncia del sindicalista
Ricardo Rojas, secretario general del Sindicato de Trabajadores Despachadores de Combustible de toda la industria en general, trabajadores independientes y similares, explicó que el ingreso promedio de los despachadores oscila en ese rango, situación que persiste pese a la reforma federal. «El sueldo promedio más o menos de los despachadores ahorita viene siendo un mínimo que les vienen dando como entre mil setecientos a mil quinientos pesos por semana», señaló.
Rojas habla con la autoridad de quien vivió la realidad en carne propia: «Yo hice este sindicato. Duré nueve años para actuar, porque yo también fui despachador de combustible en un tiempo y yo gané trescientos setenta pesos a la semana«, relató.
Malos tratos y rotación constante
A los bajos ingresos se suma el trato que reciben los trabajadores por parte de encargados y gerentes de las estaciones de servicio, situación que, de acuerdo con Rojas, contribuye a la constante rotación de personal:
«La rotación es precisamente a veces por los patrones, sí, o a lo mejor no por los patrones, simplemente por los encargados, porque se sienten dueños. Entonces te tratan de lo peor«, denunció.
El dirigente sindical indicó que busca intervenir directamente con los patrones y encargados de las estaciones de servicio para atender los conflictos laborales y alcanzar acuerdos que permitan mejorar los salarios y las condiciones de trabajo.
Riesgo de asaltos durante la jornada
El panorama se agrava por la exposición a la violencia: los despachadores están expuestos a malos tratos y, en algunos casos, a asaltos, amenazas y hechos de violencia durante su jornada laboral, en un oficio que los coloca como la primera línea de atención en las estaciones de servicio.
La denuncia expone una brecha entre la normatividad laboral vigente y la realidad de uno de los empleos más visibles para la ciudadanía: quienes llenan el tanque a miles de automovilistas a diario en Aguascalientes.