La ex senadora de la República y presidenta de 50+1 capítulo Aguascalientes, Angélica de la Peña, lanzó una crítica frontal al modelo de gasto social actual: los programas que entregan dinero en efectivo a millones de personas se financiaron a costa de derechos consolidados, como el derecho a la salud.
El precio de los apoyos en efectivo
De la Peña comparó el actual esquema con el Seguro Popular, programa que —con sus defectos— contaba con un presupuesto que crecía año con año y permitía ampliar coberturas, como la incorporación de nuevas vacunas al sistema de inmunización:
«Cuando tienes un programa de gobierno como el Seguro Popular, diseñado para garantizar el derecho a la salud de quienes no tienen ISSSTE, ni IMSS, ni condiciones de pagar un médico particular, había un presupuesto que se incrementaba cada año. Pongo el ejemplo de la salud porque todos estos programas clientelares que dan dinero en efectivo han sido a costa de la consolidación de derechos«, señaló.
El resultado, advirtió, es palpable: «Por desgracia, el derecho a la salud es el ejemplo palpable de la crisis que hoy sufre México a costa de esto».
Un sistema anticorrupción «peor» que antes
La también socia del International Women’s Forum reprochó que los mecanismos de control fueron desmantelados precisamente donde más se gasta:
«¿Qué pasó con las auditorías superiores de la Federación, las auditorías locales? ¿Qué pasó con los órganos internos de control? Siempre buscamos crear un sistema anticorrupción para que hubiera mayor transparencia en el gasto y ese gasto público se destinara a lo programado. Pero hoy estamos frente a un gobierno populista… y terminamos gastando en supuestos mecanismos que al final no funcionan más que para gastar más dinero. Siento decirlo, pero hoy estamos peor».
El problema, abundó, es de diseño: el gasto se concibe con discrecionalidad política y no como inversión en educación, salud y bienestar.
La reforma fiscal, tarea presidencial
Sobre la ausencia de una reforma fiscal estructural, De la Peña fue contundente al señalar dónde debe nacer el cambio:
«La gran reforma no viene de las gubernaturas, viene desde la presidencia. Si analizamos la historia de México, han sido determinaciones puntuales de quien preside la República las que producen esos cambios: el INE, antes IFE, el sistema anticorrupción».
Y recordó el caso del expresidente Vicente Fox: «¿Por qué Fox no hizo esa gran reforma fiscal pendiente? Porque no quiso. Lo dice él: no quise hacerla, a pesar de que se suponía que sería el gobierno de transición».
Su reflexión final fue un llamado a la corresponsabilidad: «¿Qué vamos a hacer? Ese es el asunto que tendríamos que preocuparnos, involucrando a quienes toman las decisiones, incluyendo a los partidos políticos. Que se comprometan a corregir estas situaciones».