El ex gobernador de Aguascalientes y ex titular de la SEP, Otto Granados Roldán, alertó que el presupuesto 2027 es «extremadamente frágil y muy peligroso», al encenderse dos focos rojos: los 42.3 millones de beneficiarios de programas sociales que el gobierno busca proteger rumbo a la elección, y la posibilidad de una reforma fiscal lesiva una vez pasados los comicios.
«Sobornos al pueblo»
Granados Roldán empleó la frase que atribuyó a Tony Blair para describir los subsidios en efectivo:
«Puede ocurrir que si Morena y sus dos satélites tienen un resultado electoral en la Cámara de Diputados parecido o mejor al actual, ya después, pasada la elección del 27, pueden pensar en una reforma fiscal verdaderamente lesiva: aumentos al impuesto sobre la renta, impuesto a las herencias y sucesiones, para empezar a tener más dinero para la elección del 2030. Es una moneda en el aire que para donde caiga puede salir mal».
El círculo vicioso
El analista fue tajante con la aritmética del gasto social: «El dinero se acaba. Si no hay crecimiento, no hay impuestos. Si no hay impuestos, no hay subsidios. Es muy simple, es como la economía de una casa». Y el país, recordó, lleva cinco años creciendo apenas 0.9% anual.
Advirtió que los programas sociales generan dependencia, no productividad: «Un billón de pesos que genera dependencia. Estas personas lo están esperando permanentemente».
Un fisco «lleno de agujeros»
Granados Roldán detalló las contradicciones del marco tributario mexicano:
- 95 tipos de bienes y servicios exentos de IVA.
- Casos absurdos: los fertilizantes no pagan IVA y, encima, reciben un subsidio de 17,000 millones de pesos: «Dejan de recaudar por un lado, pero además le meten dinero por otro».
- Regímenes protegidos por «moches» (el «término científico», ironizó) a diputados de las comisiones correspondientes para impedir cambios.
Pemex, CFE y las «ocurrencias»
También cuestionó el rescate de empresas paraestatales: «Volvió López Obrador a incluir a Pemex y la CFE como nacionales, les das dinero y por eso tienes el desastre: no hay inversión privada». Sumó las operaciones deficitarias —Tren Maya, Tren del Istmo, AIFA y Mexicana de Aviación— como gasto que se sostiene con dinero público y que explica buena parte del déficit.
El margen real es mínimo
Sobre la idea de un «presupuesto electoral», el exgobernador relativizó el margen de maniobra: el gasto ya está etiquetado en lo irreductible (nómina magisterial, financiamiento a partidos y organismos electorales), por lo que «el margen para gasto político es relativamente pequeño». El verdadero problema, insistió, está en el diseño: «En México tenemos un diseño técnicamente malo, muy malo, de cómo debe confeccionarse una política de gasto público, que debería entenderse como inversión».
Sus conclusiones fueron lapidarias: el gasto actual es irracional, patea el problema año con año por razones electorales, y la corrección requiere voluntad política que hoy no existe: «De que se puede, se puede. Lo que no hay es voluntad».