El presidente de la Barra de Abogados de Aguascalientes, Rubén Rosales Andrade, lanzó una alerta: el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, que deberá operar a más tardar en abril de 2027, entrará en vigor en la entidad sin el presupuesto necesario para su implementación.
Las carencias
El nuevo sistema —que homologa criterios a nivel nacional y transforma los juicios civiles y familiares en procedimientos orales y digitales para reducir tiempos y trámites— exige infraestructura que hoy no existe:
- Salas de oralidad con acústica especial, espacios físicamente divididos para las partes («para que no se enojen uno con el otro») y audio y video permanentes: «Ya no hay papel: audio y video».
- Notificaciones mediante códigos QR y digitalización completa de expedientes y registros de audiencias.
- Capacitación tanto para litigantes como para el personal judicial, desconocedor de las nuevas reglas de oralidad y herramientas digitales.
La frase que lo resume
«La ley en sí es buena. Lo que pasó es que le faltó presupuesto para que todos los estados hicieran su infraestructura de oralidad. Nada más nos dieron la ley y no hay presupuesto», señaló Rosales Andrade, quien considera necesario que el Poder Judicial gestione recursos ante el Congreso del Estado y el Poder Ejecutivo para adecuar instalaciones y preparar al personal.
El litigante también vislumbró una reasignación: el personal actualmente encargado de notificaciones y diligencias podría pasar a otras funciones dentro del Poder Judicial, dado que el nuevo modelo digitaliza esos trámites.
El reloj corre
Con apenas siete meses para la entrada en vigor, los abogados insisten en que la sociedad debe conocer el cambio que viene y que los litigantes están preparados para seguir protegiéndola, pero el llamado es directo al Poder Judicial: que defina qué hará y cómo lo hará antes de que el nuevo código los alcance sin salas, sin tecnología y sin capacitación.
De no resolverse el financiamiento, advierten, la modernización anunciada como aceleradora de la justicia podría convertirse en un cuello de botella: audiencias suspendidas por fallas técnicas, notificaciones defectuosas y un sistema que nacerá cojo en su primer día.