No toda el agua de la capital es igual: el alcalde Leonardo Montañez Castro reconoció que el líquido extraído en la zona centro y el valle requiere mayores procesos de filtración por la concentración de pozos —destinada en buena parte al sector primario—, mientras que la del oriente es de tal calidad que ni siquiera pasa por filtros: solo se clora.
Por qué la diferencia
«En el centro, en el valle, es donde tenemos la mayor concentración de extracción, no tanto del uso público urbano, sino principalmente del sector primario, y por eso se requieren filtros», explicó el edil. En contraste, los pozos del poniente-oriente de la ciudad entregan agua con mejor calidad química, que aprovecha además la gravedad para su distribución.
La estrategia de la comuna es clara: perforar los nuevos pozos fuera del valle, «donde tenemos una mejor calidad química, donde no necesitamos usar filtros. Pero sí se requiere todavía mucha inversión; es un tema de todos los días».
La guerra contra el sarro: bridas magnéticas
En las zonas donde el agua deja sarro que taponaría las tuberías —Ojo Caliente 2, Mujeres Ilustres, Periodistas y Lomas del Ajedrez—, el municipio aplica una tecnología llamada bridas magnéticas:
- Son unas abrazaderas que se instalan en la tubería.
- El agua tiene polaridad positiva y negativa; las bridas invierten esa polaridad, lo que reduce la acumulación de sarro y evita que las tuberías colapsen.
«Recientemente hicimos una limpieza de sarro en un pozo en Ojo Caliente 2, y justamente para evitar que vuelva a pasar estamos utilizando esta tecnología en esas zonas», detalló Montañez.
El reconocimiento del alcalde viene en un contexto de quejas ciudadanas por la calidad del agua en la capital y del anuncio de MIA sobre la modernización de medidores inteligentes, en una entidad donde el agua es señalada por la propia población como su principal problema.