El Gobierno de México anunció que a partir del próximo 3 de noviembre quedará restringido el uso de teléfonos celulares en las escuelas de primaria y secundaria, tanto durante las clases como en los recreos, en una medida que busca garantizar «espacios escolares seguros, sanos y libres de distracciones».
Un acuerdo «histórico» por unanimidad
La medida se concreta tras el acuerdo unánime alcanzado en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) y confirmado por la SEP: «Logramos un acuerdo histórico por unanimidad: restringir el uso del celular en las escuelas», señaló la dependencia.
El secretario de Educación, Mario Delgado, precisó que las restricciones serán distintas según el nivel educativo, de modo que la aplicación no será homogénea entre primaria y secundaria.
Entidades que ya se adelantaron
La restricción nacional se suma a un movimiento que ya venía avanzando en los estados:
- Querétaro fue la primera entidad del país en prohibir el uso de celulares en escuelas de educación básica y media superior, públicas y privadas, con vigor desde el 20 de febrero de 2025.
- Aguascalientes ya cuenta con regulación propia en la materia, por lo que la transición estatal será menor.
El antecedente legislativo también avanza: existe una iniciativa para reformar los artículos 42 y 84 de la Ley General de Educación que prohíbe el uso de celulares, tabletas y relojes inteligentes de uso personal dentro de los planteles, con excepción de alumnos de educación especial.
El respaldo de la UNESCO
La medida alinea a México con la postura de la UNESCO, que recomienda a los países orientar qué tecnología está permitida en la escuela y promover su uso responsable, al advertir que el celular en las aulas puede vulnerar la privacidad de los niños, exacerbar estereotipos de género, favorecer el ciberbullying, desviar la atención de la clase y disminuir el rendimiento académico.
Lo que falta por definir
El anuncio deja pendientes los lineamientos operativos: quiénes custodiarán los dispositivos durante la jornada, qué sanciones aplicarán a los incumplimientos y cómo se coordinará con los padres de familia, cuyo argumento de comunicación permanente con sus hijos ha sido uno de los principales cuestionamientos a políticas similares. Con dos meses por delante, escuelas y familias tendrán que prepararse para el cambio más significativo en la vida cotidiana del aula mexicana en años.