En plena explosión del dengue —231 casos confirmados, un incremento cercano al 400% en un mes— el personal del ISEA que sale a nebulizar las colonias enfrenta una segunda amenaza: vecinos que apedrean las camionetas. La directora de Inteligencia de Salud, María Salas Valenzuela, confirmó daños a parabrisas y ventanas; afortunadamente no hay personas lesionadas, pero las brigadas ya operan con apoyo de seguridad pública.
«Que identifiquen que son acciones en bien de la población»
«En algunas colonias se siguen presentando reacciones no afortunadas de la población, en las que apedrean las camionetas. Han sido daños a los vehículos, quebraron los parabrisas, las ventanas. Afortunadamente no se ha presentado ninguna lesión de persona», relató Salas Valenzuela, quien explicó que se les ha pedido apoyo a las corporaciones «para que no se presenten disturbios y para que identifiquen que son acciones que está realizando la Secretaría de Salud en bien de la población».
El rechazo, señaló, deriva del desconocimiento: durante meses algunos vecinos han cuestionado qué químico se dispersa, temiendo que sea un veneno para personas, animales o plantas. La autoridad lo reiteró una vez más: el nebulizado solo afecta al mosquito, y es inofensivo para humanos de cualquier edad, mascotas y vegetación.
El peor momento para atacar a quien combate la epidemia
La agresión ocurre justo cuando Aguascalientes atraviesa su pico epidémico: de 55 casos a finales de agosto se pasó a 231 confirmados, con la capital concentrando casi la totalidad de los reportes y seis municipios ya afectados. El ISEA mantiene jornadas diarias de nebulización —madrugadas y tardes— en los fraccionamientos prioritarios: España, Circunvalación Norte y, el viernes, colonias emergentes, además de visitas casa por casa para inspeccionar criaderos.
«Estamos tocando las puertas de los hogares para hacer recomendaciones y ayudar a eliminar criaderos, para bajar la densidad del mosquito y disminuir los casos», insistió la funcionaria. La recomendación a la ciudadanía es directa: al paso de la camioneta identificada, abrir puertas y ventanas para que el producto entre a los domicilios; y ante la duda, preguntar, no apedrear.
El mensaje que deja el contraste es demoledor: mientras la autoridad de salud lucha contra el mosquito que ya enfermó a más de 230 personas en semanas, parte de la población combate, piedra en mano, a quienes intentan salvarles la vida.