El podcast En Voz Alta arrancó su primera temporada con un invitado de lujo: Armando Mandín González, ícono del fútbol de Aguascalientes, exjugador de las Chivas y padre de la «Hormiga» Mandín, hoy seleccionado nacional en el Mundial 2026. Su historia, contada con la serenidad que lo caracteriza, es una lección de tenacidad: huérfano de padre a los 15 años, rechazado dos veces en las pruebas de Guadalajara y desahuciado médicamente a mitad de carrera. Respondió jugando una década más.
De la cancha de tierra al Club Deportivo Tapatío
Los inicios fueron los de siempre en los ochentas: campos de tierra, el Instituto Margil, los domingos en la cancha de la clínica 10 del Seguro Social y la única cancha empastada de la ciudad, la de don Camilo Barba. Su tío lo sacaba a jugar basquetbol, pero el destino lo esperaba en un partido del Club Deportivo Tapatío (la segunda división del Chivas) contra una selección local: ahí lo vieron y lo invitaron a probar.
A los seis meses ya debutaba en las reservas nacionales. Se había propuesto un año de intentarlo: «Si en un año no me da, me regreso». Le dio, y pronto.
Gol histórico y la responsabilidad de ser figura
A toro pasado, recuerda con orgullo el gol del 1-0 en la final contra el América, catalogado entre los mejores de la historia de los clásicos, en el primer partido de Hugo Sánchez con las Águilas. Pero también recuerda lo que vino después: en el vuelo comercial rumbo al siguiente partido contra Pumas, un señor le regaló un libro dedicado: «Armando, muchas gracias por el momento de alegría que le hiciste pasar a mi hijo». De ahí entendió el peso real del deporte profesional: «Un detalle tuyo puede cambiar el día de una persona».
Los hijos: la verdadera empresa familiar
Mandín transmitió a sus tres hijos la misma fórmula que vivió: valores, disciplina y preparación para después del fútbol, porque «el fútbol termina y vives una burbuja de salarios irreales».
- Emilio (el mayor), que jugó en Costa Rica, Irapuato y Andorra, ya retirado con carrera de negocios internacionales y examen FIFA recién aplicado.
- Mariana, encargada del marketing y las redes sociales.
- Armando «la Hormiga», el menor, hoy en la selección nacional: rechazado dos veces en las pruebas de Chivas («le decían: todavía estás muy chiquito»), insistió hasta la tercera. Campeón goleador en su primer torneo con Chivas y hoy mundialista. Su meta siguiente: Europa.
«Yo me siento más orgulloso de lo que él es como persona que como futbolista», dice el padre, visiblemente emocionado.
El mundial, el salario del deportista y el legado
Sobre el Mundial en México, pronosticó que «se le acomodó bien el calendario a México» ante Sudáfrica (espera un 2-0 y quizá un gol de la Hormiga) y sueña con el quinto partido. Reivindicó los sueldos millonarios actuales como producto de la productividad y las marcas: «Si un trabajador me hace ganar bien, yo le pago bien».
Como legado, dejó dos deudas pendientes: la inversión en la niñez —»¿por qué pagarle a veteranos para jugar cuando ese dinero puede pagarle el camión y los estudios a un chavo con condiciones?»— y su convicción de que el deporte es política pública transformadora: aleja de las drogas, enseña trabajo en equipo, regla y salud mental. Su escuela de fútbol, la primera de Aguascalientes, ya formó profesionales y becados en Estados Unidos.
El mensaje final
«Luchar por un sueño, con ética y disciplina. Nunca se den por vencidos. Si no se les da, que cuando menos lo intenten —al final puedes decir ‘hice todo lo posible’ y agarrar otro caminito, pero el no intentarlo no es opción».
La conductora cerró regalándole estampitas del álbum del mundial para la selección. «Ya después vendremos con la Hormiga a celebrar en Aguascalientes», prometió Mandín.