El dengue, una enfermedad que hasta hace algunos años era prácticamente desconocida en la entidad, hoy mantiene presencia en los municipios de Aguascalientes, San Francisco de los Romo, Tepezalá, Rincón de Romos y Jesús María. Ante el repunte de casos —que pasó de 55 a 231 confirmados—, especialistas advirtieron que el padecimiento podría mantenerse vigente hasta octubre si persisten las lluvias, y pidieron a la población identificar los síntomas y evitar la automedicación.
Así lo dieron a conocer durante la mesa de análisis Más Allá de la Noticia de Radio BI, en la que participaron la doctora María Guadalupe Durón Montoya, subdirectora de Prevención y Control de Enfermedades del Instituto de Servicios de Salud de Aguascalientes (ISEA); Hugo Araiza , biólogo de la Universidad Autónoma de Aguascalientes; y José Noé Rizo Amézquita, investigador en Salud Pública de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social.
El mosquito se ha adaptado al clima de Aguascalientes
Los especialistas coincidieron en que el cambio climático es un factor clave. El vector, el mosquito Aedes aegypti —que se reconoce por las manchitas en sus patas—, solía vivir solo en zonas tropicales y a altitudes menores a 1,900 metros sobre el nivel del mar, pero hoy sobrevive en Aguascalientes, a casi esa altitud y en clima semiseco.
«Antes teníamos mosquitos una temporada y en el frío ya no había; ahora en diciembre, enero y febrero seguimos teniéndolos», señaló el biólogo Araiza. La urbanización, además, eliminó los depredadores naturales y generó criaderos en floreros, llantas y recipientes con agua estancada.
Hasta mediados de septiembre se contabilizaron 2,581 casos confirmados en el país, de los cuales el 67% se concentran en Sonora, Veracruz, Tabasco, Sinaloa y Chiapas.
Cómo distinguir el dengue de una gripe
La doctora Durón Montoya resumió los síntomas clave:
- Fiebre alta, de 39 a 40 grados
- Dolor de cabeza muy intenso y dolor detrás de los ojos (retroocular)
- Dolor muscular y articular —el llamado «rompehuesos»
- Lesiones en la piel, como salpullido en piernas y brazos
- Cansancio extremo, náuseas y vómito
Advirtió sobre los signos de alarma que exigen acudir de inmediato a un hospital: dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, sangrado de encías o nariz, dificultad para respirar, somnolencia, sed excesiva y piel pálida y fría.
La automedicación no es una opción, enfatizó, pues algunos medicamentos pueden agravar la enfermedad. El dengue se clasifica en no grave y grave (antes llamado hemorrágico), que puede dañar el hígado e incluso causar problemas cardíacos.
¿Qué hace la nebulización y por qué hay resistencia vecinal?
Sobre las jornadas de nebulización —incluso con reportes de vecinos que lanzan piedras a las camionetas—, la doctora explicó que se trata de termonebulizaciones de control, no de prevención: los insecticidas matan a los mosquitos adultos en zonas donde las ovitrampas confirman presencia del vector, cruzadas con los casos registrados.
Aclaró que no causan daños a los humanos, aunque sí afectan a otras especies como abejas, por lo que su uso se limita a colonias de riesgo. «Las medidas de prevención en casa son la clave fundamental; la nebulización es solo de control», subrayó.
Sin vacuna federal, pero con una apuesta biológica
La vacuna contra el dengue no está en la Cartilla Nacional de Vacunación, ya que su efectividad no cubre los cinco serotipos del virus (en México prevalecen tres). Sin embargo, el ISEA trabaja en el estudio Wolbachia, un método de control biológico que busca frenar la transmisión sin dañar el ecosistema.
El llamado: la comunidad es el frente principal
Rizo Amézquita fue enfático: las estrategias sanitarias son buenas, pero sin el apoyo de la población es muy difícil disminuir la incidencia. La hembra de Aedes aegypti pone sus huevos en agua limpia estancada y no viaja más de 100 metros del lugar donde nace, por lo que los criaderos suelen estar en el propio hogar: llantas, cacharros, tinacos y floreros.
«La prevención y la mitigación es lo más importante. Esto solo lo propaga el insecto, no nos contagiamos de persona a persona», concluyó el biólogo Araiza.