El diputado federal panista por Aguascalientes, Alfonso «Poncho» Rubalcava, afirmó que las iniciativas impulsadas por Morena no son de izquierda ni benefician al pueblo, sino que buscan absorber poder para el gobierno, el Estado y el partido, bajo lo que calificó de «narrativa y mentira».
En entrevista, el legislador —quien tomó protesta en abril de 2025 y coordina a la bancada federal aguascalentense— argumentó que el oficialismo se jacta de tener la verdad absoluta y vende sus reformas como entregas de poder al pueblo, «pero es una gran mentira: le están quitando poder al pueblo, están quitando la democracia».
La Ley de Amparo, ejemplo central
Rubalcaba puso como caso emblemático la reforma a la Ley de Amparo, aprobada recientemente. Sostiene que la modificación quitó derechos constitucionalmente conquistados por los ciudadanos —alterando la suspensión provisional y la suspensión definitiva— para concentrar facultades en el gobierno.
Relató que durante el debate, la mayoría de los abogados invitados hablaron en contra de la reforma, pero todos los diputados de Morena votaron a favor. «Te das cuenta de que no leen ni las iniciativas», dijo, y reveló una anécdota: «Por ahí alguna compañera de Morena me decía: oye, ¿y de qué es la suspensión? ¿Qué es lo que estamos discutiendo?».
Reforma del agua: «derechos adquiridos confiscados»
Sobre la reforma constitucional en materia hídrica, el diputado aseguró que el discurso oficial —»el agua es de los mexicanos, no de los acaparadores»— esconde otra realidad: la reforma quitó derechos adquiridos por indígenas, ejidatarios y privados, para entregarlos al gobierno. «Ellos no estaban garantizando el derecho del agua para todos; estaban garantizando quitarle los derechos a quienes legalmente lo adquirieron para darle más poder al gobierno», señaló.
Sheinbaum: «centro-izquierda con narrativa radical»
Pese a sus críticas, Rubalcava ofreció una evaluación matizada de la presidenta Claudia Sheinbaum: consideró que gobierna con una tendencia centro-izquierda y que sus posturas radicales son más narrativa que realidad, porque «sabe que el país no podría funcionar con ideas de izquierda».
Invitación al diálogo de ideas
El legislador cerró su análisis con un llamado a la fusión de ideas por encima de las etiquetas: «No es que los de izquierda sean los buenos o que los de derecha sean los buenos; cada quien tiene ideas, y de la fusión de las ideas es como podemos hacer un gran país», expresó.